martes, 2 de octubre de 2012

Primera receta: Cupcakes de arándanos!



Soy golosa. Sí, lo reconozco. No me gusta el dulce excesivo, no me gusta que empalague ni que dé pinchazos a los lados de la boca, pero sí lo dulce en general. Sobre todo el chocolate. Es mi perdición. Si voy a un restaurante, a la hora de decidir el postre mi criterio es muy simple: ¿Hay algo con chocolate?

Cuando comencé a experimentar con la repostería, lo primero que pensé es que ahora iba a poder probar todas las formas posibles de jugar con el chocolate: masas de chocolate, rellenos de chocolate, coberturas de chocolate.... Y no os voy a engañar, la verdad es que sigo pensando lo mismo. Pero cuando hice estos cupcakes tuve que modificar un poco mi lista de preferencias.



Porque desde entonces estos son mis cupcakes favoritos.

Todo empezó cuando, tras las vacaciones, una compañera de mi marido, que había estado de viaje por Francia, nos trajo un tarrito de confitura de arándanos artesana. He aquí el cuerpo del delito:


No es que no me gusten los arándanos; sí me gustan, pero la verdad es que las tartas que suelen estar hechas con ellos no son lo que más me llama la atención. Por eso, al ver la confitura, pensé: "Pues para aprovechar esto, podría probar a hacer unos cupcakes...."

Así que dicho y hecho. Al lío, que ya me queman las manos (en cuanto se me ocurre alguna cosa, tengo que hacerlo pero ya! Si no me pongo nerviosa....)

Ingredientes del cupcake (pongo algunas cantidades en tazas y en cucharas porque, desgraciadamente, este es un mundo anglosajón, y el sistema métrico decimal no lo llevan muy bien.... Prometo subir pronto una tabla aproximada de equivalencias, para quienes no tengais a mano unas tazas y cucharas medidoras). Con esta receta salen aproximadamente unos 14-15 cupcakes, depende de cuánto rellenes los moldes....

- 1 taza de azúcar (normal, de la blanquilla de toda la vida)
- 125 gramos de mantequilla a temperatura ambiente (importante)
- 2 huevos (a la misma temperatura que la mantequilla: importante)
- 1 taza y media de harina normal de todo uso
- 1 cucharadita (teaspoon) y media de levadura en polvo
- Un pellizco de sal
- Media taza de nata (35% de materia grasa)
- Tres cucharadas generosas de nuestra confitura de arándanos.

Lo primero, debemos precalentar el horno. Yo lo pongo a 180º sin ventilador, con calor arriba y abajo; si le poneis con ventilador, entonces mejor ponerle a 160º. Aunque esto depende de cada horno (PRIMERA LEY FUNDAMENTAL DE LA REPOSTERIA: CADA HORNO ES UN MUNDO. Esto lo oireis millones de veces....)

Antes de comenzar, debemos haber sacado previamente a atemperar tanto la mantequilla como los huevos. Es importante que los huevos no estén más fríos que la mantequilla, o de lo contrario se nos podrían cortar cuando los batamos. No tendría mayor importancia, se arreglaría posteriormente añadiendo la harina, pero no sé, yo prefiero que no me pase....

Con una batidora de varillas (para hacerlo a mano tendríais que ser Hulk, terminarías con unos brazos como los de Popeye), comenzamos batiendo la mantequilla a velocidad media hasta que comience a blanquear. Le añadimos el azúcar y continuamos batiendo hasta conseguir una crema suave.

Luego añadimos los huevos, ligeramente batidos, primero uno hasta que esté totalmente incorporado, y luego el otro. Cuando esté todo integrado, añadimos la nata y mezclamos de nuevo.

En un bol tamizamos la harina con la levadura y la sal, y lo incorporamos a la mezcla anterior. No hace falta que lo batamos demasiado, al contrario, si lo batimos en exceso el bizcocho nos quedará duro. Terminamos de mezclar con una espátula de goma, con movimientos envolventes.

Por último, añadimos las cucharadas de confitura, y mezclamos igualmente con la espátula, suavamente, hasta que esté totalmente mezclado.

Preparamos un molde con las cápsulas de papel, y rellenamos cada cápsula aproximadamente en 2/3 de su capacidad. No queremos que nos quede copete, sino que debe quedar planito para poder decorarlo, así que no debemos rellenar en exceso las cápsulas. Lo llevamos al horno, aproximadamente entre 15 y 18 minutos, depende de cada horno (recordad la PRIMERA LEY FUNDAMENTAL DE LA REPOSTERIA...) En mi horno son 17 minutos. Importante no abrir el horno en los primeros minutos de la cocción, o se nos bajarían por completo los bizcochitos. Al final de todo, para comprobar si están hechos, basta con introducir un palillo de los de brocheta o un cake tester en uno de ellos, y si sale limpio, estarán hechos.

Los sacamos del horno y los dejamos unos cinco minutos en el molde. Después, los pasamos a una rejilla, para que circule el aire, y que se terminen de enfriar.




Ingredientes para el frosting

Antes de nada, he de decir que el buttercream como tal no es mucho de mi agrado. La mayoría de las recetas que he visto llevan una cantidad (en mi opinión) exagerada de azúcar (tiene su lógica: cuanto más azúcar, más firme quedará), y ello hace que resulten demasiado dulces. Por eso, cuando veo una receta que incluye buttercream, suelo "adaptarlo" a mis gustos, aún a riesgo de que quede menos firme para posteriormente decorarlo. Pero eso es cuestión de gustos, cuando probeis vosotros podreis decidir la cantidad de azúcar que queráis añadir. Yo suelo añadir 150 gramos de azúcar por cada 100 gramos de mantequilla, y creo que es suficiente para conseguir un buttercream firme para decorar con la manga, pero que no quede demasiado empalagoso.

En este caso, como le vamos a añadir además confitura, he reducido ligeramente la cantidad de azúcar.

- 150 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
- 250 gramos de azúcar glas o icing sugar
- 2 cucharadas de nata
- 2 cucharadas (generosas) de confitura de arándanos

Batimos la mantequilla hasta que nos quede una crema suave y añadimos el azúcar, que deberemos haber tamizado previamente. Yo utilizo icing sugar de la marca Tate & Lyle porque, a pesar de que a simple vista parezca igual que el azucar glas normal, a la hora de degustar el buttercream encuentro que es mucho más fino, y hace que no se noten tanto los granillos de azúcar en la crema. Pero si no lo encontrais, no pasa nada, se puede utilizar azúcar glas normal del que encontramos en cualquier supermercado (OJO, no vale el casero, debe ser comprado, porque aunque no se aprecie diferencia, es muchísimo más fino).

Cuando añado el azúcar, paro la máquina, lo añado y lo tapo todo con un trapo húmedo, para evitar que toda mi cocina se llene de polvillo y me parezca estar en Londres.

Se bate el azúcar con la mantequilla, primero a velocidad media y luego a velocidad alta, hasta que consigamos una mezcla blanca y que haya doblado su volumen, mínimo unos 5 minutos. Entremedias del proceso, añadimos la nata y continuamos batiendo. Después, añadimos la confitura y volvemos a batir hasta que se integre por completo.

Introducimos el buttercream dentro de una manga pastelera con la boquilla que prefiramos (en mi caso utilicé la 1M de Wilton) y lo llevamos un ratito a la nevera para que coga un poco más de cuerpo.

Y por fin, la parte divertida: decorar! En este caso hice unos copetes con la boquilla, empezando de fuera hacia dentro y luego subiendo en espiral, y terminé con unas bolitas de azúcar rosas y blancas.

He de confesar que el resultado estaba taaan bueno, que no había pasado ni una semana cuando repetí la receta, aprovechando una comida con amigos, aunque esta vez los hice en tamaño mini, lo que facilitaba claramente el transporte....




 Pues nada, espero que si probais la receta, os guste tanto como a mí, y luego me conteis qué tal....

Muchos besos!

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