Caracolas saladas de tomates secos y queso (taller de pan casero con Webos fritos)

jueves, 27 de febrero de 2014


Hace un par de semanas se pusieron en contacto conmigo de la agencia de comunicación de Miele para invitarme a un taller de pan casero impartido por Su, de Webos Fritos, en el nuevo centro que Miele ha abierto en Alcobendas (por cierto, increíble las instalaciones que tienen los chicos de Miele! Yo de mayor quiero tener una cocina por lo menos una cuarta parte así de bonita y funcional! Claro que para eso tendría que tirar absolutamente todos los tabiques de mi casa y hacerlo todo cocina...)

Sigo el blog de Su hace un montón, de hecho creo que fue uno de los primeros blogs que comencé a seguir, así que por supuesto acepté la invitación al segundo siguiente de haberla recibido.


El taller fue el sábado pasado, y a el estaban también invitados blogueros veteranos a los que admiro muchísimo, y entre lo cuales me sentía como un poco "madre mía, qué hago yo aquí": Carlos Noceda, de A ver qué cocinamos hoy, Paco de Lazy blog, Rosa Ardá y Javier, de Velocidad Cuchara, Alfonso de Recetas de Rechupete, Marta de Deliciosa Miranda, Pepa y Gustavo, de Pepa Cooks, Bea de 2 mandarinas en mi cocina, Yolanda de Cocido de Sopa y Carmen de Yerbabuena en la cocina. Menudo cartel! Todo ello dirigido por la incombustible Su, Jesús el sr. Webos y por don Felipe, tío de Su, que tras su jubilación acompaña para hacer de pinche.

Foto de Webos Fritos

Os podéis imaginar lo bien que me lo pasé. Todo lo que diga es poco, creo que en pocos cursos a los que he asistido me lo he pasado tan bien y he salido con tantas ganas de liarme a hacer lo que acababa de aprender. Y a ello hay que sumarle que cuando terminó el curso nos zampamos el total de la producción del día (acompañado con un montón de comida que tuvieron la generosidad de sacarnos y que mi estómago vacío agradeció profundamente). Por lo que cuando llegué a casa con las manos vacías, mi familia, que me esperaba con los brazos abiertos y hambre de pan, me miraron decepcionados.


Así que no me quedó más remedio que hacer en casa algo para que mi familia pudiera probarlo, y que así se creyeran que efectivamente no había ido al curso sólo a comerme todo el resultado...


De todas las recetas geniales que Su nos enseñó, decidí preparar estas caracolas saladas, porque me parecieron sencillas y muy divertidas de preparar, y además están buenísimas. No llevan ni masa madre, ni prefermento, se pueden hacer en una mañana sin ninguna planificación especial, más que haberse acordado la noche anterior de dejar hidratando los tomates secos.




Caracolas saladas de tomates secos y queso

(Receta del libro Pan con Webos Fritos. Para 12 unidades)


Ingredientes:


  • 350 gr. de harina de fuerza
  • 190 ml. de leche templada (no desnatada)
  • 1 huevo M
  • 80 ml. de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cucharadita de azúcar
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 pizca de orégano
  • 2 cucharadas soperas de queso rallado
  • Unos tomates secos (yo usé la mitad de la bolsa, unos 40 gr.) hidratados desde la noche anterior, limpios de piel y en trozos pequeños
  • 8 gr. de levadura fresca
  • Para pincelar, una yema de huevo y una cucharada de manteca de cerdo ibérico derretida.


Preparación:


  1. Mezclamos todos los ingredientes (en amasadora, un par de minutos a velocidad baja; en Thermomix, dos minutos, velocidad espiga). Terminamos amasando un poco más a mano. Formamos una bola y la ponemos dentro de un bol aceitado. Tapamos con un film transparente, también aceitado y que toque la masa (para que no se reseque la superficie). Dejamos reposar 30 minutos a temperatura ambiente. (Si en vuestra casa hace mucho frío o hay corrientes, podéis poner el bol, por ejemplo, dentro del microondas apagado).
  2. Transcurrido el tiempo, dividimos la masa en porciones de aproximadamente 60 gr. cada una. Formamos bolas con ellas (A). La masa resultante es bastante pegajosa. Para trabajarla un poco más fácilmente, podemos engrasarnos las manos con un poco de aceite (no añadirle más harina a la masa!).
  3. Con un rodillo, aplanamos cada bola de manera que quede con una forma parecida a un rombo (más o menos). (B). Pincelamos con un poco de manteca derretida (C)
  4. Con un cortapastas o una rueda cortapizzas hacemos unas incisiones de arriba a abajo, separadas entre sí aproximadamente un centrímetro, sin llegar a cortar los bordes (D)
  5. Vamos enrollando en diagonal, ayudándonos para ello, si nos resulta más fácil, con una espátula (E)
  6. Volvemos a enrollar el rulo formando la caracola (F). Ponemos las piezas en una bandeja de horno, sobre papel de hornear, separadas entre sí porque crecen en el horneado
  7. Cubrimos con un trapo seco y limpio y dejamos reposar unos 20 minutos.
  8. Precalentamos el horno a 200º, calor arriba y abajo sin ventilador.
  9. Pincelamos las caracolas con la yema de huevo batida.
  10. Horneamos a 200º los primeros cinco minutos, luego bajamos la temperatura a 180º y horneamos unos 18 minutos más (yo necesité 30 minutos más, a los 18 la masa aún estaba poco hecha y apenas se habían dorado)
  11. Cuando estén hechas, sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Parece laborioso, pero en cuanto le coges el truco se hace más fácil. Lógicamente, las primeras quedarán algo más feas, pero a medida que repites el proceso, al final se consiguen unas caracolas mejores.

Estas caracolas están deliciosas para comer el mismo día en que se hacen. Para el día siguiente se quedan un poco menos tiernas, aunque de sabor siguen estando igual de buenas. Si tenéis invitados para cenar, podéis prepararlas por la mañana y vais a quedar genial en la cena, acompañadas de queso, embutido o foie.


Espero que os gusten y que os animéis a prepararlas. Contadme qué tal!

Besos!
Montes

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