lunes, 14 de abril de 2014

Torrijas más ligeras al vapor


Me encantan las torrijas, desde siempre. Un gran incentivo de la Semana Santa. Aunque hasta que no vine a vivir a Madrid no era un postre que para mí tuviera relación con Semana Santa. Cuando vivíamos en Reinosa, las llamábamos torrejas, y era un dulce típico de Navidad, que todos los años por esas fiestas me preparaba mi abuela.

Pero ya sean torrejas o torrijas, ya sea en Navidad o Semana Santa, esta delicia tan humilde, nacida como receta de aprovechamiento, para mi gusto es uno de los dulces más suaves y exquisitos. 


Sin embargo, para mí las torrijas tienen un gran problema: son fritas. Y yo odio freír. No sólo por la cantidad de grasa que le aporta (que también). Es que no soporto la idea de pasarme una tarde entera con la sartén llena de aceite caliente, friendo una torrija tras otra. No me pasa sólo con las torrijas, es una fobia en general. Cualquier tipo de alimento que tenga que ir frito, siempre intento buscar alguna alternativa para prepararlo de otra forma. 

Por eso hasta ahora para comerme alguna torrija tenía que comprarla o depender de la benevolencia de algún familiar o amigo que sí se hubiese pasado las horas friendo tandas interminables de torrijas y quisiera compartir alguna conmigo, algo que yo agradecía profundamente.


Sin embargo, a partir de ahora ya podré abandonar la mendicidad torrijera, y podré hacerme barras y barras de pan sin necesidad de freír ni una sola rebanada. Debo reconocer que la reducción calórica en este caso es un plus adicional, porque para mí la gran ventaja es la reducción de tiempo y la facilidad de preparación. Además, el resultado es espectacular, no desmerecen en absoluto las torrijas hechas de manera tradicional. Mi marido, otro fan torrijero como yo, desconfiado en un principio al oír "voy a hacer unas torrijas al vapor", puso cara de deleite después al probar la primera torrija de la tanda, aún caliente. Así que podéis fiaros de esta receta, porque si a él le han gustado, es señal de que realmente están muy buenas!

El único handicap que le veo es que, lógicamente, necesitaremos algún aparato para generar vapor. Yo he utilizado la Thermomix, con el accesorio Varoma, pero también puede hacerse de igual manera si tenéis una vaporera.

Torrijas al vapor

(Fuente: Vorwerk. Para unas 12-14 unidades, dependiendo del tamaño)

Ingredientes:


  • 1 barra de pan para torrijas, del día anterior.
  • 1 l. de leche.
  • 150 gr. de azúcar
  • La piel de un limón
  • 1 palo de canela
  • 2 huevos
  • Aprox. 30 gr. de mantequilla, derretida
  • 6 cucharadas colmadas de azúcar y 2 cucharadas de canela, para rebozar.

Preparación:


  1. Ponemos en el vaso la leche con el azúcar, la piel del limón y la canela. Programamos 14 minutos, 90º, giro a la izquierda y velocidad cuchara.
  2. Mientras se infusiona la leche, cortamos el pan en rebanadas gruesas de unos 2 cm.
  3. Vertemos la leche en una bandeja, y dejamos que se temple. Cuando esté más fría, vamos remojando las rebanadas, dejando que se empapen muy bien. Reservamos.
  4. Derretimos la mantequilla al microondas, con cuidado de que no hierva. Reservamos. 
  5. Batimos los huevos en un plato, y reservamos.
  6. Cortamos cuadrados de film transparente lo suficientemente grandes para envolver cada rebanada.
  7. Vamos engrasando los cuadrados de film de uno en uno con la mantequilla derretida, con ayuda de un pincel. Pasamos las rebanadas por el huevo batido y las vamos envolviendo de una en una en el film engrasado. Las colocamos en el Varoma.
  8. Ponemos 750 ml. de agua en el vaso de la Thermomix, y programamos 25 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1 y 1/2. Pasados los primeros 5 minutos, quitamos el cubilete y colocamos el Varoma sobre la Thermomix.
  9. Mientras tanto, encendemos el horno en modo grill, a temperatura máxima.
  10. Mezclamos el azúcar y la canela para el reboce.
  11. Cuando termine el tiempo, desenvolvemos las rebanadas (con cuidado, porque estarán muy calientes) y las rebozamos en la mezcla de azúcar y canela. Las vamos colocando en una bandeja de horno, sobre la que habremos puesto un papel vegetal, y gratinamos 3 minutos.
  12. Sacamos del horno, colocamos en una fuente, y dejamos templar.



Creedme: si habéis remojado bien las rebanadas, obtendréis unas torrijas súper jugosas, realmente indistinguibles de las fritas, pero de una manera mucho menos engorrosa y además mucho más sana. No es que consigamos un postre ligero del todo, porque el azúcar, el huevo, el pan y la mantequilla no son ingredientes precisamente light. Pero seguro que algunas calorías menos y sobre todo menos grasa sí que tendremos.

Animáos a probarlas y me contáis.

Besos!
Montes 

jueves, 10 de abril de 2014

Bizcocho de nata montada sin lactosa


Me he dado cuenta de que hacía mucho tiempo que no preparaba un bundt. Y eso no puede ser, porque me encantan. Son ideales para el desayuno o la merienda. Puedes cortar una loncha finita en un momento de debilidad para calmar un antojo súbito de dulce sin excesivos remordimientos (siempre y cuando no vuelvas a cortar otra loncha finita, y otra, y otra....)


Además, hace poco desde Kaiku tuvieron el detalle de enviarme varios envases de nata para montar sin lactosa. Que, por cierto, debo decir que no se nota ninguna diferencia con respecto a la nata normal y encima, al tener un 38% de materia grasa, monta divinamente.


Llevaba tiempo queriendo probar a hacer un bizcocho incluyendo la nata montada, en vez de líquida, y como ya sabéis que en mi entorno hay varios alérgicos, intolerantes o personas con algún tipo de susceptibilidad alimentaria, he aprovechado este aumento de mi stock de nata para montar y he empleado parte para conseguir este delicioso bundt sin lactosa, apto para los intolerantes (a la lactosa, lógicamente, jaja) de mi familia.


En este caso la intolerante a la lactosa de mi familia es mi amiga Ana, que toda la vida ha tomado leche, queso y yogures sin ningún problema, pero cuyo organismo desde hace un tiempo ha comenzado a disminuir la producción de lactasa, enzima que posibilita la digestión de la lactosa (que es el azúcar presente en los lácteos). Por tanto, a bajos niveles de lactasa, mayor dificultad para digerir la lactosa, lo que provoca la aparición de molestias y síntomas varios tras tomar cualquier tipo de lácteo (náuseas, dolor abdominal...).

Ser intolerante a la lactosa no es una enfermedad grave, pero sí que es bastante molesto sufrir las consecuencias de la incapacidad para digerir la lactosa, así que muchas veces intento preparar recetas sin lactosa para que Ana pueda probarlas.


Por supuesto, esta receta de bundt se puede hacer también con ingredientes normales: con nata para montar normal, e incluso podéis sustituir el aceite por mantequilla, si os gusta más el sabor que ésta aporta. Pero con los ingredientes que se indican tal cual, el resultado es delicioso. 



Bizcocho de nata montada (sin lactosa)

(Receta de Montes Ortiz. Cantidades para un molde pequeño de bundt, de 6 tazas)


Ingredientes:



  • 220 gr. de azúcar
  • 2 huevos
  • 90 ml. de aceite de girasol
  • 1 cucharadita (tsp.) de vainilla en pasta o extracto de vainilla.
  • 200 ml. de nata para montar
  • 220 gr. de harina
  • 1 y 3/4 cucharaditas (tsp.) de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal

Preparación:



  1. Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo sin ventilador.
  2. Engrasamos el molde elegido. Reservamos.
  3. Tamizamos la harina junto con la levadura. Reservamos.
  4. Montamos la nata, para lo cual es necesario que esté muy fría (yo suelo meter unos minutos antes en el congelador tanto el brick de nata como el bol donde voy a montarla). Reservamos.
  5. En el bol de la batidora, ponemos el azúcar con los huevos, y batimos a velocidad media-alta hasta que aumente de volumen (unos 5 minutos). Agregamos el aceite y la vainilla, y batimos de nuevo a velocidad alta hasta que tenga una textura suave.
  6. Añadimos la nata montada y mezclamos cuidadosamente con una espátula, hasta que esté todo perfectamente integrado.
  7. Añadimos la harina y levadura previamente tamizadas, y la sal, y mezclamos de nuevo con ayuda de la espátula, con movimientos envolventes, hasta que esté totalmente integrado.
  8. Vertemos la mezcla en el molde y horneamos durante unos 45 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo en el centro del bizcocho, salga limpio.
  9. Si vemos que durante la cocción el bizcocho se está tostando demasiado, podemos cubrirlo con papel de aluminio y continuar con el horneado (siempre que hayan transcurrido al menos 20 minutos desde que lo metimos al horno, pues si abrimos el horno antes de ese tiempo lo más probable es que interrumpamos la cocción inicial y provoquemos que se nos baje el bizcocho y no crezca correctamente).
  10. Cuando esté hecho, sacamos del horno y dejamos atemperar dentro del molde unos 10-15 minutos. Después damos la vuelta, desmoldándolo sobre una rejilla, y dejamos enfriar por completo.

Glaseado sin lactosa



  1. Para preparar el glaseado necesitaremos sólo 4 cucharadas colmadas de azúcar glas o icing sugar, y dos o tres cucharadas de nata sin lactosa. 
  2. Tamizamos el azúcar para evitar los grumos, y añadimos la nata, mezclando bien ambos ingredientes hasta obtener una consistencia cremosa. Si queremos que quede algo más líquido podemos añadir más nata, al gusto.
  3. Cuando el bizcocho esté frío por completo, vertemos el glaseado sobre él, y listo para servir!




El incorporar la nata montada hace que el bizcocho quede blandito y esponjoso, pues le estamos metiendo un cantidad extra de aire a la masa. Es uno de los bizcochos más ricos que he hecho, ideal para comer tal cual o para mojar en un buen tazón de leche (sin lactosa), que es siempre mi opción favorita!

Espero que os guste!
Montes


lunes, 7 de abril de 2014

Crema de frambuesas


¡Ya estoy de vuelta! ¡Qué rápido pasa el tiempo cuando se está de vacaciones! Vaya semanita intensa que hemos pasado. Aprovechando los días junto a las peques, viendo cómo se lo han pasado de bien, y de paso, pasándolo bien también nosotros. Porque, ahora que no me oye nadie, debo confesar que yo también he disfrutado como una enana, montándome en todas las atracciones que podía (una y otra vez) y sintiéndome niña de nuevo al ver de cerca a todos los personajes que fueron protagonistas de las historias de mi infancia.


Pero las vacaciones tienen algo malo: que se acaban. Y mucho antes cuando son tan cortas como éstas. Y cuando se acaban, tienes que volver a la cruda realidad e intentar retomar las rutinas diarias de la forma menos traumática posible.


Y al volver a casa, después de todos estos días sin más pensamientos en la cabeza que ver si repetíamos o no en la atracción de Piratas del Caribe (con mucho en la que más hemos subido), debo reconocer que se me ha hecho difícil el retomar la costumbre de pensar, preparar y fotografiar alguna receta para subir esta semana.


Así que he optado por una receta muy fácil. De las que se preparan en pocos minutos. Tan sólo hay que tener la previsión de haber puesto a congelar la leche evaporada el día anterior. Por lo demás, en muy poco tiempo tendremos listo un postre fresquito y delicioso que seguro que le gusta a todo el mundo.

Es una receta que nos enseñaron hace algo más de un año en las clases de Thermomix, y que en ese momento me encantó por lo buena y fácil que nos pareció. Está pensada para hacerse con Thermomix, aunque, al no tener pasos complicados, podría hacerse también utilizando el accesorio triturador y las varillas de la batidora. Sin embargo, la Thermomix facilita mucho el trabajo, al necesitarse sólo un sólo utensilio.



Crema de Frambuesas

(Fuente: Vorwerk. Para unas 6 raciones)


Ingredientes:

  • 1 bote de leche evaporada
  • 200 gr. de azúcar
  • 300 gr. de frambuesas congeladas
  • 60 ml. de zumo de limón

Preparación:


  1. La noche anterior, vertemos la leche evaporada en dos bandejas para hielos, y las llevamos al congelador. Las sacaremos una media hora antes de comenzar a preparar el postre.
  2. Vertemos el azúcar en el vaso y programamos 30 segundos, velocidad progresiva 5-10.
  3. Añadimos las frambuesas y el zumo de limón, y programamos de nuevo 30 segundos, velocidad progresiva 5-10. Retiramos y reservamos.
  4. Sin lavar el vaso, ponemos los cubitos de leche evaporada y trituramos, programando 30 segundos, velocidad 5. Colocamos la mariposa en las cuchillas y montamos la leche programando 3 minutos, velocidad 3,5, hasta que doble su volumen.
  5. Añadimos las frambuesas trituradas reservadas, y mezclamos 30 segundos, velocidad 3. Vertemos la crema en un bol o en recipientes individuales, y servimos inmediatamente o reservamos en el frigorífico o en el congelador.



Se pueden utilizar perfectamente otro tipo de frutas, como fresas, kiwis... Para hacer esta crema yo he utilizado frambuesas congeladas que encontré en Lidl, pero podemos utilizar cualquier fruta fresca que hayamos congelado en casa.

Si no tenéis Thermomix, podéis sustituir el azúcar normal por azúcar glas comprado, triturar las frambuesas y la leche evaporada con el accesorio triturador de la batidora, y montar la leche evaporada con las varillas.

Espero que os guste!
Montes



jueves, 3 de abril de 2014

Pudding de galletas Speculoos


Si hay un postre fácil y barato, ése es el pudding. Es una receta de aprovechamiento, en el que se suelen utilizar restos de pan, bizcochos o galletas, acompañados con leche, huevos, y en ocasiones, fruta. En este caso, he utilizado un paquete de galletas Speculoos que tenía en casa y que (por alguna extraña razón) no había sucumbido aún a mis visitas a la despensa.


Y es que no sé qué tienen estas galletas que las hace tan adictivas. Su sabor acaramelado y ligeramente especiado hace que comas una y necesariamente tengas que comer después otra, y si eso otra más por si acaso... En fin, creo que podréis imaginar cómo desaparecieron los otros tres paquetes de mi despensa...


Así que, aunque este pudding se puede preparar con cualquier tipo de galletas, teniendo a mano un paquete superviviente de Speculoos y casualmente también un bote de crema de Speculoos para untar (sí, existe, si no la conocéis ya estáis tardando) estaba escrito en las estrellas que su destino iba a ser terminar formando parte de este postre.



Pudding de galletas Speculoos

(Receta adaptada de Speculoos, recetas con galletas de mantequilla, de Martine Lizambard)


Ingredientes:

(Para unas 6 tarrinas, dependiendo del tamaño)


  • 3 huevos + 2 yemas
  • 400 ml. de leche entera
  • 100 ml. de nata líquida
  • 5 galletas Speculoos
  • 4 cucharadas (generoooosas) de crema de Speculoos
  • 2 cucharadas de azúcar

Preparación:



  1. Precalentamos el horno a 100º.
  2. Trituramos lo más finamente posible las galletas.
  3. En un cazo a fuego medio, ponemos la leche, la nata y la crema de Speculoos y lo llevamos a ebullición. En cuanto empiece a hervir, retiramos del fuego.
  4. En un bol, batimos los huevos y las yemas con el azúcar, y cuando esté bien mezclado, vertemos la leche hirviendo sin dejar de remover, hasta obtener una crema suave.
  5. Añadimos las galletas trituradas, y mezclamos bien.
  6. Vertemos la crema en las terrinas o recipientes elegidos, sin llenarlos del todo. Las ponemos en una fuente honda para horno, vertemos agua hirviendo en dicha fuente hasta que cubra los recipientes hasta media altura, y horneamos al baño maría unos 55-60 minutos, o hasta que la crema cuaje por completo.
  7. Dejar templar antes de servir.



Espero que os haya gustado! Si os animáis a probarla, no os olvidéis de contármelo!

Besos!
Montes

lunes, 31 de marzo de 2014

Infantes de almendra


En estos momentos, mientras me estéis leyendo, probablemente esté haciéndome fotos con alguna princesa o, si tengo suerte, incluso con algún príncipe :) Y no, no es que de pronto haya ingresado en los selectos círculos de la aristocracia europea, sino que estaré de Disneyland Paris, pegándome con cientos de niños para conseguir que mis hijas salgan solas en la foto con Cenicienta.


Sin embargo, no quería perderme de nuevo el reto de Tia Alia. Ya tuve que renunciar a participar el mes pasado, porque no tenía tiempo suficiente para preparar la receta, al coincidirme también con el día de publicación de Whole Kitchen. Así que para este mes he dejado la receta programada para que se publique sola mientras yo esté haciendo cola para que mis princesas particulares no se pierdan montarse en ninguna de las atracciones del parque.



Este mes la tía Alia viene de la mano de Nieves y Elena, pues su blog hace de anfitrión del Reto en esta ocasión. La receta dulce elegida por Elena han sido los infantes, curioso nombre que la tía Alia les da a estos deliciosos pasteles de almendra.



Nada más leer la receta, casi se me para el corazón al ver la proporción de mantequilla (en realidad la receta dice manteca, pero dudo que se trate de esa cantidad de manteca de cerdo) que llevan estos Infantes. Inmediatamente me vinieron a la cabeza los problemas que tuve con las galletas Pfeffernüsse por culpa de las extrañas proporciones de la tia Alia. Sin embargo, como en esta ocasión tenían pinta más de pastelillos que de galletas, decidí confiar en la receta y seguirla al pie de la letra.


Y la verdad es que, a pesar de mis recelos iniciales, estos Infantes quedan estupendamente y además están de muerte. Me recuerdan mucho a los financiers que hice recientemente, aunque en este caso la cantidad de mantequilla es infinitamente superior. Y por ello el resultado es mucho más húmedo, y con un sabor muy intenso que me recuerda ligeramente, salvando las distancias, a los sobaos pasiegos.


Pero hay que tener claro que estos aparentemente inofensivos pastelillos son en realidad una bomba calórica concentrada. Con la receta salen unas 12-13 unidades, y para esas 12-13 unidades ponemos una barra entera de mantequilla, calculad por tanto cuánta mantequilla lleva cada uno de estos Infantes. Podemos también por tanto llamarlos "atasca-arterias"...



Infantes de almendra


Ingredientes:

  • 250 gr. de mantequilla pomada
  • 200 gr. de azúcar
  • 200 gr. de almendra molida
  • 90 gr. de harina
  • 5 claras de huevo
  • 30 ml. de Cognac o el licor que prefiráis (yo he utilizado ron)
  • Azúcar glas para espolvorear

Preparación:


  1. Precalentamos el horno a 190º, calor arriba y abajo sin ventilador.
  2. Engrasamos un molde para cupcakes. Reservamos.
  3. Ponemos la mantequilla en la batidora y batimos hasta que esté cremosa. Añadimos el azucar y batimos a velocidad media-alta hasta que esté cremoso.
  4. Incorporamos la almendra, la harina, las claras de huevo y el licor, y batimos a velocidad media-alta durante unos minutos, hasta que aumente de volumen.
  5. Vertemos la mezcla en el molde para cupcakes, sin sobrepasar los 2/3 de su capacidad, y horneamos durante unos 18-20 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo en el centro salga limpio.
  6. Si vemos que durante el horneado se nos están dorando demasiado, podemos tapar con papel de aluminio y continuar con el horneado.
  7. Cuando estén hechos, sacamos del horno y dejamos atemperar dentro del molde (si intentamos desmoldarlos mientras están calientes, se romperán).
  8. Cuando estén al menos templados, desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.
  9. Cuando estén totalmente fríos, espolvoreamos la superficie al gusto con azúcar glas.



Así que si estáis inmers@s en la operación bikini, probablemente sólo podréis probar una miguita de estos Infantes, pero estoy segura de que si el resto de vuestra familia no está a dieta, os agradecerá profundamente vuestro sacrificio, comiéndoselos todos.

Un beso!
Montes


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