lunes, 21 de abril de 2014

Sobaos pasiegos tradicionales (y paso a paso para hacer los moldes en casa)


Si hay unos dulces típicos de mi tierra que sean archiconocidos, además de la quesada, son los sobaos pasiegos. ¿Quién no ha probado uno alguna vez? 


Los sobaos son un dulce cántabro típico de los Valles Pasiegos, especialmente en los valles de Selaya, Vega de Pas, Villacarriedo y Alceda-Ontaneda, aunque su popularidad ha hecho que se encuentren en prácticamente toda la región y parte de las provincias aledañas. Sin embargo, el sobao pasiego como tal tiene Indicación Geográfica Protegida desde el año 2004, lo que significa que sólo los sobaos elaborados en la zona recogida en dicha Indicación se podrán considerar "pasiegos". Dicha zona se encuentra centrada en la denominada comarca del Pas, que abarca la zona delimitada por los ríos Pas y Pisueña y el área de influencia de dichos ríos.


Siempre que vuelvo a Cantabria, aprovecho para abastecerme y me traigo al menos un paquete de sobaos. Se pueden encontrar muchos tipos de sobaos en el mercado, aunque no todos son sobaos auténticos. Un buen indicador es el color: la gran cantidad de mantequilla que tienen estos dulces hace que tengan un intenso color amarillo.

Como no subo a mi tierra tantas veces como para tener sobaos suficientes hasta mi vuelta, la mejor manera de tener un suministro más frecuente es prepararse uno mismo los sobaos en casa. En realidad, como no los haremos en la zona de la Indicación Geográfica Protegida, no serán considerados pasiegos, pero a mí me valen divinamente :)

La receta en sí es muy sencilla. Se pueden hacer en cápsulas de magdalenas, en moldes de aluminio o en forma de bizcocho, de cualquier manera quedarán buenísimos. Sin embargo, la manera tradicional de hornearlos es con unos moldes cuadrados de papel encerado que no es fácil encontrar hechos. Pero no hay problema, también podemos hacerlos en casa siguiendo el sencillo paso a paso que os traigo a continuación.

1.- Para hacer moldes para sobaos necesitaremos papel encerado o papel barba. No nos servirá el papel de horno normal, porque es demasiado endeble, no tiene la consistencia suficiente para soportar la masa sin que se desparrame ni pierda la forma. El papel barba lo compro en Santander, en unas papelerías que se llaman Studio, aunque imagino que se podrá encontrar en más sitios.


2.- Lo primero que vamos a hacer es cortar un cuadrado siguiendo las medidas de la foto. Marcamos con una regla las lineas que van a formar las distintas partes del molde, para tener una referencia de por donde doblar después.


Con estas medidas tendremos unos sobaos de un tamaño grande, aunque no tan grande como algunos que se encuentran en el mercado (los más conocidos, los de El Macho). Para mi gusto es el tamaño ideal, porque cuando son más grandes muchas veces no soy capaz de comerme uno entero. 

3.- Primero doblamos hacia dentro uno de los laterales por una de las marcas interiores:


4.- Hacemos lo mismo con la marca del otro lado, doblando también hacia dentro; nos tiene que quedar como un tríptico, así:


5.- Ahora doblamos hacia fuera por las marcas laterales exteriores, así:


6.- Ahora doblamos hacia dentro por las marcas de los extremos superior e inferior del molde:


7.- Ahora vamos a fijarnos en las líneas rojas, y vamos a juntarlas entre sí:


Tienen que quedar así, juntas:


8.- Hacemos lo mismo con las cuatro esquinas:


9.- Doblamos las esquinas hacia dentro, de esta manera:




10.- Por último, bajamos la solapa sobre las dobleces, en ambos lados, y ya tendremos nuestro molde montado.


(*) Yo lo que tengo es una plantilla con las medidas ya anotadas, y la utilizo como modelo para cortar y doblar sobre ella el resto de moldes, y así no tener que marcar con lápiz y medir en cada uno de los moldes.



La forma tradicional de hacer los sobaos es a mano, en un bol grande, removiendo con la mano o con una cuchara de madera todos los ingredientes. Sin embargo, yo lo he hecho un poco más fácil, utilizando la batidora para el primer paso (mezclar los ingredientes húmedos). Pero si queréis probar al modo tradicional, tampoco es nada difícil.

Sobaos pasiegos

(Fuente: Cocina Cántabra, de Concepción Herrera de Bascuñán. Cantidades para 9 sobaos de las medidas arriba indicadas).


Ingredientes:


  • 250 gr. de harina
  • 250 gr. de mantequilla sin sal, derretida y atemperada
  • 250 gr. de azúcar
  • 3 huevos
  • 1 cucharada de ron o cognac
  • 1 pellizco de sal
  • Ralladura de un limón
  • 3 cucharaditas de levadura en polvo

Preparación:


  1. Precalentamos el horno a 190º, calor arriba y abajo sin ventilador.
  2. Ponemos nuestros moldes ya hechos sobre una bandeja de horno. NO hay que engrasarlos.
  3. Derretimos la mantequilla al microondas, con cuidado de que no hierva. Dejamos atemperar.
  4. Tamizamos la harina junto con la levadura. Reservamos.
  5. En el bol de la batidora ponemos los huevos, ligeramente batidos, el azúcar, el licor, la ralladura de limón, la sal y la mantequilla, y lo batimos todo hasta conseguir una crema homogénea.
  6. Incorporamos la harina y la levadura, y mezclamos suavemente con una espátula, removiendo bien hasta que esté todo bien integrado.
  7. Repartimos la masa en los moldes y los alisamos con la espátula.
  8. Horneamos unos 15 minutos, hasta que veamos que comienzan a dorarse. No hay que dejarlos mucho en el horno o se resecarán.
  9. Una vez hechos, sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.




Estos sobaos son vistos y no vistos en mi casa. Tendríais que ver a mis hijas suplicándome con cara del gato de Shrek que las de un trocito. Hasta mi marido el no-goloso es capaz de disputar a sus propias hijas el último sobao de la tanda!

Probad a hacerlos y me contáis! Y si queréis luego mandarme el resultado y que lo publique en Facebook, mandádme un correo con vuestra foto y vuestra experiencia!

Besos!
Montes

jueves, 17 de abril de 2014

Conejitos de Pascua de nubes


¿Os podéis creer que nunca había hecho nubes caseras? Siempre me había dado reparos, no sé por qué. Tenía entendido que era complicado, o al menos eso me parecía. Igual que la primera vez que hice merengue suizo, debe ser porque el calentar azúcar me impone cierto respeto...

Pero, como también me pasó con el merengue suizo, me he dado cuenta de que no es en absoluto complicado. Todo lo contrario, es muy fácil! Tan fácil, que desde luego no será la última vez que las haga. En esta ocasión he sido muy clasicona y he preparado las típicas nubes de fresa, rositas y suaves, pero tengo que probar otros sabores, pues las posibilidades son infinitas! Para darle sabor podemos utilizar fruta natural, en pasta, aromas de cualquier tipo... Cualquier sabor que queramos darle.



Las nubes o esponjitas, también llamadas a veces por su nombre en inglés, marshmallow, son una golosina que en su forma moderna suele contener azúcar o jarabe de maíz, clara de huevo batida, gelatina previamente ablandada con agua, goma arábiga y saborizantes, todo ellos batido para lograr una consistencia esponjosa. La receta tradicional usaba un extracto de la raíz de la planta de malvavisco, un arbusto, en lugar de gelatina. Esta raíz tenía propiedades antitusígenas y se utilizaba con fines medicinales. La golosina tal y como hoy se la conoce es una innovación de finales del siglo XIX. Desde el proceso de extrusión patentado por Alex Doumak en 1948, los malvaviscos se extruyen como cilindros suaves, se cortan en trozos y se rebozan con una mezcla de maicena y azúcar glas. (Fuente: Wikipedia).

A pesar de que hay recetas que incluyen la clara de huevo entre los ingredientes para hacer las nubes, en este caso no la he utilizado, lo que convierte a estas golosinas en aptas para veganos o alérgicos a la proteína del huevo.

Las forma más fácil de cortar las nubes caseras suele ser en cuadraditos, con ayuda de un cuchillo, aunque también se pueden usar cortadores de las formas que queramos. En esta ocasión, dadas las fechas en las que estamos, he hecho pequeños conejitos de Pascua,  pero, cómo no, he aprovechado para bañar la parte inferior de los mismos en chocolate y cubrirlos de bolitas de caramelo o sprinkles. De esta manera los conejitos se pueden tener de pie, lo que lo convierte en una excusa perfecta para ponerles chocolate :)




Conejitos de Pascua de nubes 

(Fuente: Food and Cook by Trotamundos. Para un molde cuadrado de aproximadamente 20X25 cm.)


Ingredientes:


  • 20 gr. de gelatina en polvo
  • 90 ml. de agua
  • 320 gr. de azúcar
  • 60 ml. de agua
  • 200 ml de light corn syrup o sirope de maíz. También podemos sustituirlo por glucosa
  • 2 cucharadas de fresa en pasta
  • 1/2 cucharadita de sal
  • Azúcar glas y maicena, para rebozar
  • Aprox. 50 gr. de chocolate para bañar las nubes
  • Sprinkles para decorar

Preparación:


  1. Primero hidratamos la gelatina: ponemos la gelatina en polvo en un bol y añadimos los 90 ml. de agua fría. Dejamos reposar.
  2. Preparamos el molde elegido, engrasándolo bien con mantequilla derretida o spray desmoldante.
  3. En un cazo, ponemos a fuego medio el azúcar, los 60 ml. de agua y el sirope de maíz. Calentamos, removiendo ligeramente, hasta que rompa a hervir, momento en que lo retiramos inmediatamente para evitar que se caramelice.
  4. En el bol de la batidora ponemos la gelatina ya hidratada, y con las varillas a velocidad baja batimos ligeramente, lo justo para que se desmenuce. 
  5. A continuación, batiendo a velocidad baja, vamos añadiendo poco a poco la mezcla de azúcar y sirope. Añadimos la fresa en pasta y la sal. Subimos a velocidad alta, y batimos unos 10-15 minutos, hasta que consiga una consistencia firme.
  6. Vertemos esta masa en el molde, alisamos con ayuda de una espátula, y espolvoreamos con una mezcla de azúcar glas y maicena a partes iguales. Dejamos reposar al menos 4 horas.
  7. Transcurrido ese tiempo, cortamos con las formas deseadas, con cuidado porque las nubes son muy pegajosas, y rebozamos inmediatamente en la mezcla de azúcar glas y maicena a partes iguales.
  8. Ponemos los sprinkles elegidos en un bol y reservamos.
  9. Derretimos el chocolate al microondas, con cuidado de que no se nos queme, a intervalos de 30 segundos y removiendo bien entre cada intervalo. Bañamos la parte inferior de los conejitos en el chocolate, y los introducimos en el bol con los sprinkles, para que se adhieran al chocolate. Dejamos reposar hasta que el chocolate solidifique.




Quedan monísimos y a mis hijas les encantaron. Son tan fáciles de hacer que, salvo lo de manejar el azúcar caliente (que lógicamente debe ser hecho por un adulto), el resto del proceso es ideal para prepararlo con los niños en una de las tardes libres que tienen estas vacaciones. Animaos a hacerlos y me contáis qué tal!

Un beso.
Montes

lunes, 14 de abril de 2014

Torrijas más ligeras al vapor


Me encantan las torrijas, desde siempre. Un gran incentivo de la Semana Santa. Aunque hasta que no vine a vivir a Madrid no era un postre que para mí tuviera relación con Semana Santa. Cuando vivíamos en Reinosa, las llamábamos torrejas, y era un dulce típico de Navidad, que todos los años por esas fiestas me preparaba mi abuela.

Pero ya sean torrejas o torrijas, ya sea en Navidad o Semana Santa, esta delicia tan humilde, nacida como receta de aprovechamiento, para mi gusto es uno de los dulces más suaves y exquisitos. 


Sin embargo, para mí las torrijas tienen un gran problema: son fritas. Y yo odio freír. No sólo por la cantidad de grasa que le aporta (que también). Es que no soporto la idea de pasarme una tarde entera con la sartén llena de aceite caliente, friendo una torrija tras otra. No me pasa sólo con las torrijas, es una fobia en general. Cualquier tipo de alimento que tenga que ir frito, siempre intento buscar alguna alternativa para prepararlo de otra forma. 

Por eso hasta ahora para comerme alguna torrija tenía que comprarla o depender de la benevolencia de algún familiar o amigo que sí se hubiese pasado las horas friendo tandas interminables de torrijas y quisiera compartir alguna conmigo, algo que yo agradecía profundamente.


Sin embargo, a partir de ahora ya podré abandonar la mendicidad torrijera, y podré hacerme barras y barras de pan sin necesidad de freír ni una sola rebanada. Debo reconocer que la reducción calórica en este caso es un plus adicional, porque para mí la gran ventaja es la reducción de tiempo y la facilidad de preparación. Además, el resultado es espectacular, no desmerecen en absoluto las torrijas hechas de manera tradicional. Mi marido, otro fan torrijero como yo, desconfiado en un principio al oír "voy a hacer unas torrijas al vapor", puso cara de deleite después al probar la primera torrija de la tanda, aún caliente. Así que podéis fiaros de esta receta, porque si a él le han gustado, es señal de que realmente están muy buenas!

El único handicap que le veo es que, lógicamente, necesitaremos algún aparato para generar vapor. Yo he utilizado la Thermomix, con el accesorio Varoma, pero también puede hacerse de igual manera si tenéis una vaporera.

Torrijas al vapor

(Fuente: Vorwerk. Para unas 12-14 unidades, dependiendo del tamaño)

Ingredientes:


  • 1 barra de pan para torrijas, del día anterior.
  • 1 l. de leche.
  • 150 gr. de azúcar
  • La piel de un limón
  • 1 palo de canela
  • 2 huevos
  • Aprox. 30 gr. de mantequilla, derretida
  • 6 cucharadas colmadas de azúcar y 2 cucharadas de canela, para rebozar.

Preparación:


  1. Ponemos en el vaso la leche con el azúcar, la piel del limón y la canela. Programamos 14 minutos, 90º, giro a la izquierda y velocidad cuchara.
  2. Mientras se infusiona la leche, cortamos el pan en rebanadas gruesas de unos 2 cm.
  3. Vertemos la leche en una bandeja, y dejamos que se temple. Cuando esté más fría, vamos remojando las rebanadas, dejando que se empapen muy bien. Reservamos.
  4. Derretimos la mantequilla al microondas, con cuidado de que no hierva. Reservamos. 
  5. Batimos los huevos en un plato, y reservamos.
  6. Cortamos cuadrados de film transparente lo suficientemente grandes para envolver cada rebanada.
  7. Vamos engrasando los cuadrados de film de uno en uno con la mantequilla derretida, con ayuda de un pincel. Pasamos las rebanadas por el huevo batido y las vamos envolviendo de una en una en el film engrasado. Las colocamos en el Varoma.
  8. Ponemos 750 ml. de agua en el vaso de la Thermomix, y programamos 25 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1 y 1/2. Pasados los primeros 5 minutos, quitamos el cubilete y colocamos el Varoma sobre la Thermomix.
  9. Mientras tanto, encendemos el horno en modo grill, a temperatura máxima.
  10. Mezclamos el azúcar y la canela para el reboce.
  11. Cuando termine el tiempo, desenvolvemos las rebanadas (con cuidado, porque estarán muy calientes) y las rebozamos en la mezcla de azúcar y canela. Las vamos colocando en una bandeja de horno, sobre la que habremos puesto un papel vegetal, y gratinamos 3 minutos.
  12. Sacamos del horno, colocamos en una fuente, y dejamos templar.



Creedme: si habéis remojado bien las rebanadas, obtendréis unas torrijas súper jugosas, realmente indistinguibles de las fritas, pero de una manera mucho menos engorrosa y además mucho más sana. No es que consigamos un postre ligero del todo, porque el azúcar, el huevo, el pan y la mantequilla no son ingredientes precisamente light. Pero seguro que algunas calorías menos y sobre todo menos grasa sí que tendremos.

Animáos a probarlas y me contáis.

Besos!
Montes 

jueves, 10 de abril de 2014

Bizcocho de nata montada sin lactosa


Me he dado cuenta de que hacía mucho tiempo que no preparaba un bundt. Y eso no puede ser, porque me encantan. Son ideales para el desayuno o la merienda. Puedes cortar una loncha finita en un momento de debilidad para calmar un antojo súbito de dulce sin excesivos remordimientos (siempre y cuando no vuelvas a cortar otra loncha finita, y otra, y otra....)


Además, hace poco desde Kaiku tuvieron el detalle de enviarme varios envases de nata para montar sin lactosa. Que, por cierto, debo decir que no se nota ninguna diferencia con respecto a la nata normal y encima, al tener un 38% de materia grasa, monta divinamente.


Llevaba tiempo queriendo probar a hacer un bizcocho incluyendo la nata montada, en vez de líquida, y como ya sabéis que en mi entorno hay varios alérgicos, intolerantes o personas con algún tipo de susceptibilidad alimentaria, he aprovechado este aumento de mi stock de nata para montar y he empleado parte para conseguir este delicioso bundt sin lactosa, apto para los intolerantes (a la lactosa, lógicamente, jaja) de mi familia.


En este caso la intolerante a la lactosa de mi familia es mi amiga Ana, que toda la vida ha tomado leche, queso y yogures sin ningún problema, pero cuyo organismo desde hace un tiempo ha comenzado a disminuir la producción de lactasa, enzima que posibilita la digestión de la lactosa (que es el azúcar presente en los lácteos). Por tanto, a bajos niveles de lactasa, mayor dificultad para digerir la lactosa, lo que provoca la aparición de molestias y síntomas varios tras tomar cualquier tipo de lácteo (náuseas, dolor abdominal...).

Ser intolerante a la lactosa no es una enfermedad grave, pero sí que es bastante molesto sufrir las consecuencias de la incapacidad para digerir la lactosa, así que muchas veces intento preparar recetas sin lactosa para que Ana pueda probarlas.


Por supuesto, esta receta de bundt se puede hacer también con ingredientes normales: con nata para montar normal, e incluso podéis sustituir el aceite por mantequilla, si os gusta más el sabor que ésta aporta. Pero con los ingredientes que se indican tal cual, el resultado es delicioso. 



Bizcocho de nata montada (sin lactosa)

(Receta de Montes Ortiz. Cantidades para un molde pequeño de bundt, de 6 tazas)


Ingredientes:



  • 220 gr. de azúcar
  • 2 huevos
  • 90 ml. de aceite de girasol
  • 1 cucharadita (tsp.) de vainilla en pasta o extracto de vainilla.
  • 200 ml. de nata para montar
  • 220 gr. de harina
  • 1 y 3/4 cucharaditas (tsp.) de levadura en polvo
  • 1 pizca de sal

Preparación:



  1. Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo sin ventilador.
  2. Engrasamos el molde elegido. Reservamos.
  3. Tamizamos la harina junto con la levadura. Reservamos.
  4. Montamos la nata, para lo cual es necesario que esté muy fría (yo suelo meter unos minutos antes en el congelador tanto el brick de nata como el bol donde voy a montarla). Reservamos.
  5. En el bol de la batidora, ponemos el azúcar con los huevos, y batimos a velocidad media-alta hasta que aumente de volumen (unos 5 minutos). Agregamos el aceite y la vainilla, y batimos de nuevo a velocidad alta hasta que tenga una textura suave.
  6. Añadimos la nata montada y mezclamos cuidadosamente con una espátula, hasta que esté todo perfectamente integrado.
  7. Añadimos la harina y levadura previamente tamizadas, y la sal, y mezclamos de nuevo con ayuda de la espátula, con movimientos envolventes, hasta que esté totalmente integrado.
  8. Vertemos la mezcla en el molde y horneamos durante unos 45 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo en el centro del bizcocho, salga limpio.
  9. Si vemos que durante la cocción el bizcocho se está tostando demasiado, podemos cubrirlo con papel de aluminio y continuar con el horneado (siempre que hayan transcurrido al menos 20 minutos desde que lo metimos al horno, pues si abrimos el horno antes de ese tiempo lo más probable es que interrumpamos la cocción inicial y provoquemos que se nos baje el bizcocho y no crezca correctamente).
  10. Cuando esté hecho, sacamos del horno y dejamos atemperar dentro del molde unos 10-15 minutos. Después damos la vuelta, desmoldándolo sobre una rejilla, y dejamos enfriar por completo.

Glaseado sin lactosa



  1. Para preparar el glaseado necesitaremos sólo 4 cucharadas colmadas de azúcar glas o icing sugar, y dos o tres cucharadas de nata sin lactosa. 
  2. Tamizamos el azúcar para evitar los grumos, y añadimos la nata, mezclando bien ambos ingredientes hasta obtener una consistencia cremosa. Si queremos que quede algo más líquido podemos añadir más nata, al gusto.
  3. Cuando el bizcocho esté frío por completo, vertemos el glaseado sobre él, y listo para servir!




El incorporar la nata montada hace que el bizcocho quede blandito y esponjoso, pues le estamos metiendo un cantidad extra de aire a la masa. Es uno de los bizcochos más ricos que he hecho, ideal para comer tal cual o para mojar en un buen tazón de leche (sin lactosa), que es siempre mi opción favorita!

Espero que os guste!
Montes


lunes, 7 de abril de 2014

Crema de frambuesas


¡Ya estoy de vuelta! ¡Qué rápido pasa el tiempo cuando se está de vacaciones! Vaya semanita intensa que hemos pasado. Aprovechando los días junto a las peques, viendo cómo se lo han pasado de bien, y de paso, pasándolo bien también nosotros. Porque, ahora que no me oye nadie, debo confesar que yo también he disfrutado como una enana, montándome en todas las atracciones que podía (una y otra vez) y sintiéndome niña de nuevo al ver de cerca a todos los personajes que fueron protagonistas de las historias de mi infancia.


Pero las vacaciones tienen algo malo: que se acaban. Y mucho antes cuando son tan cortas como éstas. Y cuando se acaban, tienes que volver a la cruda realidad e intentar retomar las rutinas diarias de la forma menos traumática posible.


Y al volver a casa, después de todos estos días sin más pensamientos en la cabeza que ver si repetíamos o no en la atracción de Piratas del Caribe (con mucho en la que más hemos subido), debo reconocer que se me ha hecho difícil el retomar la costumbre de pensar, preparar y fotografiar alguna receta para subir esta semana.


Así que he optado por una receta muy fácil. De las que se preparan en pocos minutos. Tan sólo hay que tener la previsión de haber puesto a congelar la leche evaporada el día anterior. Por lo demás, en muy poco tiempo tendremos listo un postre fresquito y delicioso que seguro que le gusta a todo el mundo.

Es una receta que nos enseñaron hace algo más de un año en las clases de Thermomix, y que en ese momento me encantó por lo buena y fácil que nos pareció. Está pensada para hacerse con Thermomix, aunque, al no tener pasos complicados, podría hacerse también utilizando el accesorio triturador y las varillas de la batidora. Sin embargo, la Thermomix facilita mucho el trabajo, al necesitarse sólo un sólo utensilio.



Crema de Frambuesas

(Fuente: Vorwerk. Para unas 6 raciones)


Ingredientes:

  • 1 bote de leche evaporada
  • 200 gr. de azúcar
  • 300 gr. de frambuesas congeladas
  • 60 ml. de zumo de limón

Preparación:


  1. La noche anterior, vertemos la leche evaporada en dos bandejas para hielos, y las llevamos al congelador. Las sacaremos una media hora antes de comenzar a preparar el postre.
  2. Vertemos el azúcar en el vaso y programamos 30 segundos, velocidad progresiva 5-10.
  3. Añadimos las frambuesas y el zumo de limón, y programamos de nuevo 30 segundos, velocidad progresiva 5-10. Retiramos y reservamos.
  4. Sin lavar el vaso, ponemos los cubitos de leche evaporada y trituramos, programando 30 segundos, velocidad 5. Colocamos la mariposa en las cuchillas y montamos la leche programando 3 minutos, velocidad 3,5, hasta que doble su volumen.
  5. Añadimos las frambuesas trituradas reservadas, y mezclamos 30 segundos, velocidad 3. Vertemos la crema en un bol o en recipientes individuales, y servimos inmediatamente o reservamos en el frigorífico o en el congelador.



Se pueden utilizar perfectamente otro tipo de frutas, como fresas, kiwis... Para hacer esta crema yo he utilizado frambuesas congeladas que encontré en Lidl, pero podemos utilizar cualquier fruta fresca que hayamos congelado en casa.

Si no tenéis Thermomix, podéis sustituir el azúcar normal por azúcar glas comprado, triturar las frambuesas y la leche evaporada con el accesorio triturador de la batidora, y montar la leche evaporada con las varillas.

Espero que os guste!
Montes



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