lunes, 18 de agosto de 2014

Polos de limón y hierbabuena


¡Por fin! Se han hecho esperar pero al fin han llegado las vacaciones! Es lo bueno de cogerse las vacaciones al final de agosto: te pasas dos meses viendo desfilar a todo el mundo, con la maleta detrás y la cara de felicidad por marcharse de vacaciones mientras tu sigues ahí, en un Madrid medio vacío de madrileños pero no de gente, pues hay personas de fuera de sobra para que la ciudad siga hasta los topes.


Pero finalmente todo el mundo vuelve, llegan cabizbajos sabiendo que se acabaron las vacaciones hasta el año que viene, que para ellos el verano terminó, y es entonces, en ese momento, cuando tú sacas el confetti que tenías guardado, las guirnaldas de flores y empiezas a gritar: "Hala, que ahora me toca a mí!!!"


Sin embargo, no quería marcharme de vacaciones dejando el blog abandonado, así que he preparado unas cuantas recetas, todas sencillas y muy fresquitas, para refrescar estos últimos días de agosto.


La primera de ellas son estos polos de limón y hierbabuena, que son muy fáciles y rápidos de preparar y les gustan a todo el mundo. Ahora que me fijo, creo que todas las recetas que voy a publicar estos días tienen los limones como elemento común, y ello es porque la semana pasada me regalaron unos cuantos kilos de limones, y no unos limones cualquiera, sino limones de Novales, famosos en el mundo entero (kilómetro arriba, kilómetro abajo) por su gran calidad. 


Novales es un pueblecito de Cantabria, mi tierra, que está muy cerquita de Comillas, donde veraneamos todos lo años. Y es de verdad conocido por tener, al estar rodeado de montañas, un clima cuasi-mediterráneo que posibilita el cultivo de todo tipo de cítricos, sobre todo de limones, que son de una gran calidad y que han hecho que se le conozca como el "Pueblo de los limones".


Así que, para aprovechar todos estos limones, ya os adelanto que tanto ésta como las siguientes recetas tendrán los limones como parte de sus ingredientes.

En el caso de la receta de hoy, son unos sencillos polos de limonada a la hierbabuena, que opcionalmente podemos "alegrar" un poco con un chorrito de ron y convertirlos así en unos refrescantes polos de mojito. Pero si hay niños entre los destinatarios, será mejor que nos conformemos con la versión sin alcohol...


Polos de limón y hierbabuena


Ingredientes:

(Receta de Montes Ortiz. Para aproximadamente 8 unidades, dependiendo del tamaño)
  • 350 ml. de agua fría
  • 100 ml. de zumo de limón (aproximadamente 2-3 limones)
  • 100 ml. de agua
  • 100 gr. de azúcar
  • Ralladura de 1 limón
  • Hierbabuena al gusto

Preparación:


  1. Comenzamos preparando un sirope simple. En un cazo ponemos los 100 ml. de agua, los 100 gr. de azúcar, y calentamos a fuego medio, removiendo, hasta que el azúcar se haya disuelto por completo. Apartamos del fuego y dejamos enfriar. Reservamos.
  2. Exprimimos los limones y los añadimos a los 350 ml. de agua fría junto con la ralladura de limón. Añadimos unas hojas de hierbabuena, troceadas a mano, y removemos bien, machacando un poco las hojas de hierbabuena para que suelten todo su sabor. Si no nos gusta comérnoslas después, colamos el resultado.
  3. Añadimos 100 ml. del sirope anterior, ya frío, y removemos todo para que se mezcle bien.
  4. Rellenamos los moldes para polos, introduciendo si nos gusta una hoja entera de hierbabuena en cada molde, y llevamos al congelador. Cuando hayan transcurrido un par de horas, introducimos los palitos en cada polo y mantenemos en el congelador al menos otras dos horas más, hasta que se congelen del todo.
  5. Para facilitar el desmoldado, podemos pasar el molde un poco bajo el grifo de agua templada. Los polos saldrán con mucha facilidad.



Me encantan estos polos, y en mi casa causan furor. Se hacen enseguida y son una forma natural de refrescarse. Como lo que más se tarda en hacer es el sirope, puesto que debe estar frío antes de mezclarse con el resto de ingredientes, podemos preparar más cantidad y utilizar luego sólo la cantidad necesaria para cada vez. Se conserva en la nevera perfectamente hasta más de un mes, en un recipiente cerrado.

Espero que os animéis a probarlos y me contéis!
Besos!
Montes

lunes, 11 de agosto de 2014

Gelatina de infusión de manzana e hibisco



Hace unos días recibí la DegustaBox del mes de julio, y la verdad es que quedé muy sorprendida por la gran cantidad de productos que traía en esta ocasión, y sobre todo porque alguno de ellos tenía muchas ganas de probarlos hace ya mucho tiempo. Como las bebidas granizadas de Parrot Bay: me llamaron la atención desde la primera vez que las vi anunciadas, así que ha sido genial verlas incluidas en el lote de este mes.

Por si alguien no lo sabe, la DegustaBox es una caja de suscripción mensual, donde a cambio de un precio fijo (14,99€) recibes en tu casa un lote de 10 a 15 productos de primeras marcas, no muestras sino productos novedosos. Y si estáis interesados en probarlo, si utilizáis el código FJGNA el precio final (gastos de envío incluidos) será de 9,99€ para la primera caja. Teniendo en cuenta que el valor real de los productos en el mercado es de casi el doble, la verdad es que es una oportunidad estupenda par poder probar muchas novedades a un precio estupendo. Además, no hay compromiso de permanencia, por lo que en cualquier momento se puede cancelar la suscripción sin ningún problema.



Otro de los productos incluido en el envío de este mes era una caja de infusión de manzana e hibisco. Muchas veces he comentado lo fan que soy de las infusiones, me gustan todas y de todo tipo, desde los tés más suaves hasta sabores más intensos. Pero la originalidad de ésta en concreto es que se preparar con agua fría, no es necesario poner a calentar el agua, y además tampoco requiere que se le añada azúcar por lo que es estupenda para preparar una bebida fresca en verano en un momento y con absolutamente 0 calorías.


Así que, aprovechando esta infusión, decidí preparar un postre muy fresquito, super sencillo y también totalmente sin calorías: una gelatina con trocitos de manzana, cuya mayor dificultad radica en poder esperar el tiempo necesario para que cuaje antes de comérselo! 


Gelatina de infusión de manzana e hibisco


Ingredientes:

(Para aproximadamente unas 7-8 unidades, dependiendo del tamaño del molde)


  • 1/2 litro de agua
  • 4 bolsitas de infusión
  • 2 sobres de gelatina en polvo (12 gr.)
  • 4 cucharadas soperas de agua fría
  • 10 gotas de edulcorante líquido (o al gusto)
  • 1 manzana (opcional)

Preparación:


  1. Lo primero, ponemos a hidratar la gelatina en polvo: en un recipiente ponemos la gelatina y las cuatro cucharadas de agua fría, removemos y dejamos reposar.
  2. Preparamos la infusión: en un bol ponemos las cuatro bolsitas de infusión y añadimos el agua. Dejamos infusionar durante 5 minutos y retiramos las bolsitas. Comprobamos de sabor y añadimos el edulcorante; podemos añadir más o menos en función de que nos guste más o menos dulce.
  3. Calentamos la infusión resultante dos minutos en el microondas, y añadimos la gelatina. Removemos bien hasta que la gelatina se haya disuelto por completo. Vertemos en los moldes elegidos y llevamos a la nevera mínimo cuatro horas.
  4. Si queremos introducir trocitos de fruta fresca, cuando vertamos la mezcla en los moldes podemos añadir trocitos de manzana.




El truco para conseguir desmoldar nuestra gelatina con facilidad es, una vez que ya está fría y cuajada, sumergir los moldes unos minutos en agua caliente sin cubrirlos por completo, para que la gelatina que esté en contacto con el molde se ablande y al darle la vuelta sobre un plato salga sola. Hay que tener cuidado de no tenerlos demasiado tiempo en el agua caliente, o correremos el riesgo de que toda la gelatina se nos licúe.

Podemos preparar esta gelatina con esta infusión o con la que más os guste. Al no llevar nada de azúcar es ideal para diabéticos y para dietas hipocalóricas. Y en general, para todos los que quieran disfrutar de un postre fácil, rápido y original.

Espero que os guste!
Besos!
Montes



lunes, 4 de agosto de 2014

Tarta de los Osos Amorosos y receta de bizcocho vegano de limón


Si me habéis leído en ocasiones anteriores, sabréis que el tema de las alergias alimentarias y otros problemas derivados de la comida me tocan de cerca en mi familia. Es algo que te condiciona la vida, pues, a diferencia de una intolerancia alimentaria, el contacto de una persona alérgica con el alimento que le provoca esa alergia puede conllevar consecuencias desastrosas, incluso la muerte en los casos más graves.


Por eso, cuando este año la mamá de Lidia confió de nuevo en mí para preparar su tarta de cumpleaños, no dudé ni un momento en prepararla. Este año Lidia ya va superando su alergia al huevo y puede tomarlo siempre que sea cocinado, aunque de momento se mantiene su alergia a la proteína de la leche. A pesar de ello, opté por preparar un bizcocho de limón completamente vegano, relleno de mermelada de frambuesas y cubierto por una nata vegetal vegana.



Esta nata vegetal, a pesar de ser totalmente vegana, monta estupendamente y aguanta perfectamente como cobertura de la tarta. Aunque hay que tener en cuenta que, a diferencia de una ganache o de una buttercream, no se puede endurecer enfriándola antes de colocar el fondant, sino que se mantiene blanda, por lo que la colocación del fondant sobre ella es más complicado y mucho más difícil conseguir un acabado uniforme y sin bultos, y el conjunto después resulta también más delicado, puesto que al haber una capa blanda bajo el fondant cualquier golpe o toque va a producir una abolladura en la superficie de la tarta.


El año pasado, para su segundo cumpleaños Lidia quería una tarta de la gatita más famosa del mundo, así que tuvo su tarta de chocolate de Hello Kitty. Pero este año, a sus tres añitos a Lidia lo que más le gusta son los dibujos de los Osos Amorosos, en concreto de la pequeña osita de la familia: la osita Maravillosa. Por lo que, a pesar de que no había hecho nunca un oso amoroso, me armé de valor y me propuse conseguir una osita que le pudiera gustar a Lidia. Y creo que puedo decir orgullosa que lo conseguí; no tuve más que ver la carita que puso la peque al ver su tarta!



Bizcocho vegano de limón

(Cantidades para un molde cuadrado de 15X15 cm.)


Ingredientes:


  • 2 manzanas medianas, peladas, descorazonadas y hechas puré (aproximadamente unos 200 gr.)
  • 330 gr. de azúcar
  • 45 ml. de aceite de girasol
  • 240 ml. de leche de soja
  • El zumo de un limón mediano
  • La ralladura de un limón mediano
  • 265 gr. de harina
  • 2 cucharaditas (tsp.) de levadura en polvo7
  • 1/8 cucharadita (tsp.) de bicarbonato
  • 1 pizca de sal
  • Para el almíbar:
    • 60 gr. de azúcar
    • 50 ml. de agua
    • 15 ml. de zumo de limón (aproximadamente el zumo de medio limón)

Preparación:


  1. Lo primero vamos a preparar el almíbar: en un cazo ponemos el agua, el zumo de limón y el azúcar, y calentamos a fuego medio, removiendo, hasta que el azúcar se haya disuelto. Apartamos del fuego y dejamos enfriar por completo.
  2. Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo sin ventilador. Engrasamos el molde elegido y lo reservamos.
  3. Tamizamos la harina junto con la levadura, el bicarbonato y la sal. Reservamos.
  4. Añadimos el zumo de limón a la leche de soja y lo dejamos reposar.
  5. En el bol de la batidora ponemos el puré de manzanas junto con el azúcar, y lo batimos unos minutos. Añadimos el aceite y la ralladura de limón, y batimos de nuevo hasta que se mezcle bien.
  6. Incorporamos la mezcla de harina y levadura alternando con la leche y el zumo, en tres adiciones, terminando con la harina: harina, leche, harina, leche, harina. Removemos la mezcla suavemente, con ayuda de una espátula, para conseguir que todos los ingredientes se integren bien y no queden grumos.
  7. Vertemos la mezcla en el molde y horneamos durante aproximadamente unos 60-65 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo, éste salga limpio (es un bizcocho muy húmedo, así que es normal si el palillo no sale seco del todo: basta que salga limpio, no muy manchado, no esperéis a que quede limpio del todo o el bizcocho se secará).
  8. Cuando esté hecho, sacamos del horno, lo dejamos atemperar dentro del molde una media hora, para que se enfríe y no se quede pegado, y después desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.
  9. Cuando vayamos a montar la tarta, cortamos el bizcocho en tres capas y las empapamos ligeramente en el almíbar de limón que teníamos preparado. Si no habéis hecho el bizcocho para una tarta sino que lo queréis para comerlo tal cual, no es necesario que le pongáis el almíbar si no queréis, porque es un bizcocho muy jugoso.



Es un bizcocho jugosísimo y con un intenso sabor a limón. Acompañado de la mermelada de frambuesa resulta una tarta deliciosa, de la que la mamá de Lidia me confesó que no quedó ni una miguita.


Espero que os haya gustado!
Besos!
Montes

jueves, 31 de julio de 2014

Tarta y mesa dulce para una boda en blanco y rojo


Hace ya más de un mes que Antonio y Manuela se casaron. Y desde entonces tenía pendiente enseñaros las fotos de la tarta y la mesa dulce que les preparé.




Todo el salón estaba decorado en blanco y en rojo, así que desde el primer momento la novia tenía claro que esos iban a ser los colores predominantes tanto en la tarta como en la mesa dulce. Sin embargo, corríamos el peligro de que terminara pareciendo la boda de un jugador del Atlético de Madrid, así que con detalles como el lazo rosa y las perlas nacaradas conseguí romper la monotonía del blanco y el rojo y aportar una nota diferente que le daba un aspecto armónico al conjunto.



En la mesa dulce había cupcakes red velvet con crema de queso, cupcakes y mini cupcakes de vainilla con crema suiza de fresas, galletas de mantequilla decoradas con papel de azúcar con el logotipo de los novios impreso, y un montón de chuches.


En realidad la tarta se trataba de un dummie, pues el resto de dulces era más que suficiente para los invitados a la boda, que no eran muchos, y por tanto la tarta debía cumplir más una función decorativa, presidiendo majestuosamente la mesa dulce.






La calidad de las fotos no es muy buena, puesto que tuvimos que montar la mesa y rápidamente sacar unas cuantas fotos antes de que comenzaran a llegar los invitados. Afortunadamente al final nos dio tiempo!

Espero que os haya gustado, desde luego a los novios les encantó!

Besos!
Montes

lunes, 28 de julio de 2014

Helado de nata y praliné de nueces


¿Habéis pasado últimamente por alguna heladería de esas modernas, en las que hay un montón de helados de colores a cual más chillón intenso, e infinidad de sabores nuevos a cual más raro? No es que a mí no me guste probar cosas nuevas, pero tengo que reconocer que soy muy clasicona a la hora de elegir el sabor de helado. Normalmente gana el chocolate, por supuesto, seguido de cerca por el de nata (mantecado, lo llaman en Santander). Y mi último descubrimiento (en uno de mis alardes por variar de elección) ha sido en mi heladería favorita del mundo mundial, Regma, que hace un par de años abrió tienda en Comillas y desde entonces MA-TO por una bola de jaspeado de moka. Si sois de Santander o alrededores, sabréis de qué estoy hablando...


Y como clasicona en toda regla, otro de mis sabores de helado favorito es el de nata-nueces. De hecho, creo que es el sabor más viejuno de todos, superado quizás sólo por el de tutti-frutti. Pero a pesar de ello debo reconocer que me encanta.


Y esta semana pasada los planetas se alinearon y recibí dos señales inequívocas que me decidieron a preparar este helado. En primer lugar, recibí de Nueces de California un montón de nueces de regalo, y en segundo lugar, mi admirado Luis Olmedo publicó en su blog una estupenda entrada sobre cómo preparar praliné. Normalmente el praliné normal suele ser de avellanas, pero en realidad se puede hacer con cualquier fruto seco. Así que, si la vida te da limones... O, en este caso, si la vida te da nueces....


Pues eso. Haz helado de nata con nueces. Pero no con nueces troceadas, sino con praliné de nuez. Que es muy fácil de hacer y no hay color con el sabor que le aporta al helado. Debo reconocer que este helado no podemos incluirlo en la categoría de "helados ligeros", porque tiene una gran cantidad de grasa, tanto por la nata como por las nueces. Pero precisamente por eso es uno de los más cremosos que he hecho hasta ahora. Tanto que incluso aunque lo hagamos sin utilizar heladera, va a quedar suave y sin cristales de hielo.



Helado de nata y praliné de nueces

(Receta de Montes Ortiz. Para aproximadamente 500-600 ml. de helado)


Ingredientes:


  • Para el praliné:
    • 130 gr. de nueces de California, tostadas
    • 110 gr. de azúcar
    • 2 cucharaditas (tsp.) de agua
    • 1 cucharadita(tsp.) de glucosa (opcional)
  • Para el helado:
    • 240 gr. de azúcar (si tenemos azúcar invertido, podemos poner 180 gr. de azúcar y 60 gr. de azúcar invertido)
    • 3 huevos, separadas las claras de las yemas
    • 1 pizca de sal
    • 400 ml. de nata para montar (mín. 35% M.G.)
  • Para decoración:
    • Nueces troceadas
    • Sirope de chocolate


Preparación:

  1. Comenzamos preparando el praliné. Si las nueces que tenemos no son tostadas, deberemos primero tostarlas nosotros. Para ello, ponemos el horno a 190º, colocamos las nueces en una bandeja de horno y las tostamos durante unos 10-12 minutos, cuidando que no se nos quemen. Sacamos y dejamos que se enfríen.
  2. Mientras, en un cazo ponemos los 110 gr. de azúcar y las dos cucharadas de agua y la de glucosa. Calentamos a fuego medio-bajo, sin remover, hasta que el azúcar se haya disuelto por completo y tengamos un caramelo con un color dorado (también hay que estar muy pendiente para que no se queme). 
  3. Cuando el caramelo esté hecho, vertemos dentro las nueces tostadas y removemos, mezclando bien. Volcamos la mezcla sobre un tapete de silicona o un papel de horno, extendemos y dejamos enfriar por completo.
  4. Cuando esté completamente frío, trituramos la mezcla en una batidora con accesorio picador hasta conseguir que las nueces suelten todo el aceite y tengamos una crema suave, sin que se noten apenas ningún trozo de fruto seco. Reservamos.
  5. En un bol, batimos las yemas de huevo con el azúcar invertido o con 120 gr. de azúcar normal, hasta que blanqueen y aumenten ligeramente de tamaño. Reservamos.
  6. En otro bol ponemos el azúcar restante y la nata (que deberá estar muy fría) y batimos hasta montarla. Cuando esté montada, le añadimos la mezcla de las yemas, con movimientos envolventes. Reservamos.
  7. Añadimos la pizca de sal a las claras de huevo y las montamos a punto de nieve. Cuando estén montadas, incorporamos la mezcla de nata y yemas y removemos cuidadosamente con movimientos envolventes hasta integrar por completo.
  8. Vertemos la mezcla en la heladera y mantecamos durante 35-40 minutos. Cuando lleve unos 15 minutos, vertemos el praliné por el bocal de la heladera, para que se vaya mezclando.
  9. Transcurrido el tiempo, ponemos la mezcla en un recipiente con tapa y llevamos al congelador mínimo 5 horas.
  10. En el momento de servir, ponemos sobre el helado unas nueces troceadas y acompañamos de sirope de chocolate. Yo he utilizado un poco del sirope de cacao y Guinness que aún tenía en la nevera desde la última vez que lo preparé, y os puedo asegurar que la combinación es absolutamente mágica!



Espero de verdad que os animéis a prepararlo, porque está delicioso. Cremoso como pocos, y con un sabor increíble. 

Un beso!
Montes 

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