jueves, 18 de septiembre de 2014

Cupcakes de cerveza Radler y crema de limón y cerveza


La semana pasada, cuando me reincorporé al trabajo, me estaba esperando en la oficina la Degustabox de este mes, la Degustabox de la "Vuelta al Cole". Y hay que reconocer que encontrarte un paquete a tu vuelta contribuye bastante a aliviar al menos en parte la depresión postvacacional, sobre todo si contiene la cantidad de productos con la que venía la Degustabox en esta ocasión. Desde auténticas cookies americanas con chips de chocolate y nueces de macadamia, hasta conserva de pechuga de pollo (no lo había visto nunca, pero viene genial para preparar una ensalada césar exprés!), pasando por cereales Special K (de chocolate negro!), galletas Digestive o KitKat de Cookies&Cream (madre mía, cómo están).




Por si alguien no lo sabe, la DegustaBox es una caja de suscripción mensual, donde a cambio de un precio fijo (14,99€) recibes en tu casa un lote de 10 a 15 productos de primeras marcas, no muestras sino productos novedosos. Y si estáis interesados en probarlo, si utilizáis el código 0MZ6H el precio final (gastos de envío incluidos) será de 9,99€ para la primera caja. Teniendo en cuenta que el valor real de los productos en el mercado es de casi el doble, la verdad es que es una oportunidad estupenda par poder probar muchas novedades a un precio estupendo. Además, no hay compromiso de permanencia, por lo que en cualquier momento se puede cancelar la suscripción sin ningún problema.




Vamos, que este mes había un montón de opciones parar preparar una receta dulce. Pero también se incluían dos latas de cerveza Radler, con zumo de limón, y como aún tenía un bote de lemon curd ya preparado, decidí ver qué tal quedarían unos cupcakes hechos con esta cerveza y combinados con la crema de limón.

Nunca antes había probado la cerveza rubia en repostería. Sólo había utilizado la negra Guinness para la clásica tarta Guinness con crema de queso, y en ese caso el amargo de la cerveza sirve para potenciar el intenso sabor a chocolate del bizcocho. Pero un bizcocho sólo con cerveza, y además rubia, era toda una novedad para mí.



Pues después del experimento, debo decir que han sido todo un éxito. El bizcocho, con la cerveza, queda muy ligero y esponjoso, levísimo, y con un regusto en el que la cerveza es claramente indentificable. En esta ocasión lo he rellenado con una cucharada de lemon curd, y cubierto con una suave crema suiza de limón y reducción de cerveza, en la que se pueden notar ambos sabores combinando a la perfección.




Cupcakes de cerveza Radler y crema de limón y cerveza

(Receta de Montes Ortiz. Para 18 cupcakes)


Ingredientes:



  • Para el bizcocho:
    • 240 gr. de azúcar
    • 120 ml. de aceite de girasol
    • 2 huevos
    • 220 gr. de harina
    • 1 y 1/2 cucharaditas (tsp.) de levadura en polvo
    • 120 ml. de cerveza Radler
  • Para la crema suiza de limón y reducción de cerveza:
    • 4 claras de huevo
    • 225 gr. de azúcar blanquilla
    • 350 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
    • 3 cucharadas de lemon curd
    • 1 lata de cerveza Radler
  • Para el relleno:

Preparación:



  1. Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo sin ventilador.
  2. En un cazo al fuego, ponemos el contenido de una lata de cerveza y llevamos a ebullición. Dejamos hervir hasta que reduzca hasta aproximadamente 1/3 del volumen inicial. Pasamos a un vaso y dejamos enfriar por completo (en cuando atempere un poco, lo metemos en la nevera). Reservamos.
  3. Preparamos la bandeja para cupcakes con las cápsulas elegidas. Reservamos.
  4. En un bol ponemos el azúcar y los huevos, y batimos hasta que blanqueen y aumenten de volumen.
  5. Añadimos el aceite de girasol y volvemos a batir hasta integrar.
  6. Incorporamos la harina junto con la levadura, ambas tamizadas, y mezclamos suavemente con movimientos envolventes.
  7. Añadimos los 120 ml. de cerveza y removemos bien para deshacer los posibles grumos y que quede una masa lisa y uniforme.
  8. Rellenamos las cápsulas con la masa hasta aproximadamente la mitad, y horneamos durante 20-22 minutos, o hasta que al pinchar en el centro de un cupcake con un palillo, éste salga limpio.
  9. Sacamos del horno, dejamos atemperar los cupcakes unos 5 minutos dentro de la bandeja, y luego los sacamos y los colocamos sobre una rejilla hasta que enfríen completamente.
  10. Para preparar la crema, ponemos en un cazo a fuego medio el azúcar y las claras de huevo, y calentamos removiendo continuamente hasta que el azúcar se haya disuelto por completo y al tocar entre las yemas de los dedos ya no se noten los granos.
  11. Ponemos la mezcla de claras y azúcar en el bol de la batidora y batimos a velocidad alta hasta conseguir un merengue que haga picos duros. En este momento, si disponemos de él, cambiamos al accesorio pala de la batidora (si no, podemos seguir con las varillas normales).
  12. Batiendo a velocidad media, vamos incorporando la mantequilla a taquitos, sin prisa pero sin pausa, hasta acabarla toda. Aumentamos al máximo la velocidad de batido. En este punto puede parecer en un principio que la crema se corta, pero no es así: unos segundos más tarde, continuando con el batido, podremos ver como la crema va adoptando una textura increíblemente sedosa y brillante.
  13. Añadimos la reducción de cerveza (que tendrá que estar completamente fría si no queremos hacer sopa de merengue y mantequilla) y batimos de nuevo hasta que se integre bien. Por último incorporamos las cucharadas de lemon curd y volvemos a batir.
  14. Para el montaje de los cupcakes, primero con ayuda de un vaciador o de un descorazonador de manzanas les hacemos un agujero en el centro, rellenamos con una cucharada de lemon curd, y volvemos a poner la tapa. Decoramos con la crema suiza con ayuda de una manga pastelera y la boquilla que quedamos (en este caso he utilizado la 1M de Wilton, yo soy muy clasicona)




Si queréis percibir más intensamente el sabor a cerveza del bizcocho, es mejor que no los rellenéis de lemon curd, pues aunque el sabor intenso de éste combina muy bien con el bizcocho, también hace más difícil de percibir el toque amargo de la cerveza. Por el contrario, la crema de cobertura es muy suave y se notan más ambos sabores: un ligero ácido de limón dulce junto a un punto amargo de la cerveza. Estoy segura de que os encantará!

Besos!
Montes

lunes, 15 de septiembre de 2014

Lemon Curd exprés (al microondas)


La receta de hoy no es ninguna novedad. La crema de limón es un básico en la repostería. Tanto para emplearla en rellenos, coberturas o cremas, o simplemente, como en mi caso, para comérsela tal cual a cucharadas, En mi blog de hecho podéis encontrar una lime curd hecha al modo tradicional, al baño maría, en incluso una lemon curd con Thermomix con la que preparé una deliciosa tarta de hojaldre y crema de limón.


Sin embargo lo bueno de la receta de hoy es la manera de prepararla: al microondas y en menos de diez minutos! Nada de remover continuamente mientras cuaja la crema al baño maría, ni de manchar un montón de cacharros: con esta manera de prepararla tendremos una deliciosa crema de limón lista en un momento y de una manera muy cómoda. Ya no hay excusa para hacerla y utilizarla en nuestros postres de la manera que más nos guste. La imaginación al poder! 



Lemon Curd Exprés (al microondas)

(Adaptada de My Baking Addiction)


Ingredientes:



  • 230 gr. de azúcar
  • 3 huevos
  • 240 ml. de zumo de limón (aproximadamente 3-4 limones, depende del tamaño)
  • Ralladura de 3 limones
  • 110 gr. de mantequilla, derretida

Preparación:



  1. Derretimos la mantequilla al microondas, con cuidado de que no hierva. Reservamos.
  2. En un bol apto para microondas, batimos los huevos con el azúcar hasta que estén bien mezclados. Añadimos el zumo de limón, la ralladura de limón y la mantequilla derretida. 
  3. Mezclamos un poco todos los ingredientes, y calentamos en el microondas a máxima potencia en intervalos de 1 minuto, removiendo bien entre cada uno de ellos. Dependiendo de la potencia del microodas, nos llevará entre 5 y 7 minutos.
  4. Cuando tenga la consistencia deseada (hay que tener en cuenta que al enfriar queda más consistente, pero más o menos estará lista cuando, al cogerla con una cuchara y verterla de nuevo, no se escurra toda por la cuchara, sino que se quede una capa adherida a ella), lo vertemos en tarros de cristal lavados y esterilizados. Esta crema aguanta perfectamente de 2 a 3 semanas en la nevera.


Con esta deliciosa crema de limón he hecho un par de recetas que os enseñaré en los próximos post. Estad atentos porque van a ser dos recetas fáciles y muy, muy ricas, sobre todo si, como a mí, os encanta el intenso sabor del limón.

Espero que os gusten!
Besos,
Montes

lunes, 8 de septiembre de 2014

Tarta de chocolate (sin horno)


Cómo pasa el tiempo de rápido! Sobre todo en vacaciones... ¿Os habéis dado cuenta? Cuando estás trabajando, las dos semanas antes de las vacaciones parece que son eternas: no acaban nunca! Sin embargo, cuando vuelves de vacaciones da la impresión de que esas maletas que están en medio del salón las acabas de hacer ayer mismo.... para irte, no para volver!


Y qué dura es la vuelta... Vuelta al cole, vuelta al trabajo, vuelta a las rutinas... Lo mismo que los niños tienen al principio unos días con "horario de adaptación" durante los cuales sólo van al cole un par de horas, debería establecerse la obligación de hacer algo similar en las empresas... Porque recién llegada de vacaciones, con la cabeza aún pensando en playa y siestas, resultar muuuuy duro ponerse al día con los tropecientos correos pendientes y demás asuntos urgentes! 


En fin, soñar es gratis.... Mientras tanto, tendremos que conformarnos con el consuelo universal para todo los tipos de nostalgias, depresiones post-vacaciones y otras amarguras: el chocolate! Y como aún estamos perrones, qué mejor que una receta de chocolate que no conlleva demasiado trabajo, y que ni siquiera es necesario hornear. Así incluso mejor, verdad?




Tarta de chocolate (sin horno)


Ingredientes

(Para un molde desmontable de 20-22 cm. de diámetro)


  • 400 gr. de galletas tipo Digestive (un paquete entero)
  • 125 gr. de mantequilla derretida
  • 1 chorrito de leche
  • 600 ml. de nata para montar (mín. 35% M.G.)
  • 750 gr. de chocolate negro 
  • 4 cucharadas de azúcar
  • Almendras picadas

Preparación:


  1. Derretimos la mantequilla y dejamos atemperar. Trituramos las galletas hasta dejarlas muy finas, y les añadimos la mantequilla derretida y la leche. Mezclamos bien y repartimos la mezcla por la base del molde elegido. Presionamos bien con la ayuda del dorso de una cuchara para dejar la base bien firme. Llevamos al frigorífico.
  2. En un cazo ponemos 500 ml. de nata y calentamos a fuego medio hasta que comience a hervir. Justo antes de romper a hervir, retiramos del fuego y añadimos el chocolate troceado y 3 cucharadas de azúcar. Removemos bien hasta que todo el chocolate esté completamente derretido y la mezcla sea homogénea.
  3. Vertemos la mezcla de chocolate sobre la base de galleta y volvemos a llevar al frigorífico mínimo cuatro horas, para que coja consistencia.
  4. Cuando el chocolate ya esté más sólido, montamos los 100 ml. de nata restantes con una cucharada de azúcar. Con ayuda de una manga pastelera decoramos la tarta con la nata montada y terminamos con la almendra picada.




Es una tarta facilísima de hacer, cuya mayor complicación es verla en la nevera enfriando y ser capaz de aguantar la tentación de meter el dedo para probar si está buena!

Espero que os guste!
Besos.
Montes

lunes, 1 de septiembre de 2014

Polos de sangría


Hace unos días os hablaba de la limonada como una de mis bebidas favoritas de todos los tiempos. Sin embargo, creo que la bebida del verano por excelencia, al menos aquí en España y al menos en mi casa desde que tengo ya edad para tomar algo más que refrescos, ha sido siempre la sangría.


Yo no soy muy cevecera, puedo tomarme una cerveza de ciento en viento, y casi siempre con limón o con casera, pues no es una bebida que me llame demasiado la atención. Sin embargo, para mí no hay barbacoa o sarao veraniego que se precie sin al menos una garrafa jarra de sangría fresquita, llena de hielo y fruta fresca.


Curiosamente, la mejor sangría que he probado nunca ha sido en el colegio. Esperad, no me malinterpretéis! Todos los años, a final de curso en mi colegio se organizaba una tómbola benéfica, a favor de una comunidad en Ecuador con la que colabora la orden a la que pertenecen las monjitas de mi colegio. Y en esa tómbola, además de organizar rifas, sorteos y actividades varias, para recaudar dinero también teníamos puestos de comida y bebida. Y de preparar las bebidas se encargaba la madre superiora, la madre Pilar, monja todoterreno donde las haya y de la que guardo muy buenos recuerdos y mucho cariño. Pues era la madre Pilar la que hacía la mejor sangría que yo he probado! Pensábamos que era la proporción de azúcar o la cantidad de fruta que le ponía, pero en realidad no sabíamos qué era lo que tenía de especial hasta que la vimos "enriquecer" la mezcla con una generosa cantidad de ginebra! Desde entonces hago lo mismo cuando la preparo en casa y debo decir que todo el mundo alaba lo buena que está, jajajaja!


Una forma genial de tomarse una sagría es también en forma de polos, como los que traigo hoy. Para prepararlos podéis seguir o no la receta de la madre Pilar :), pero, con ginebra o sin ella, seguro que os los quitan de las manos!


Polos de sangría


Ingredientes:

(Para aproximadamente 6 unidades, dependiendo del tamaño)


  • Zumo de 1 limón
  • Zumo de 1 naranja
  • 1 lata pequeña de melocotón en almíbar, o dos melocotones pequeños
  • 2 cucharadas de azúcar
  • 240 ml (1 taza) de tinto de verano con limón
  • 1 cucharada de ginebra (opcional)

Preparación:

  1. Ponemos el zumo de limón y de naranja junto con dos de las mitades de melocotón que vienen en la lata (o un melocotón entero, pelado y deshuesado, si lo utilizáis natural) en un recipiente y lo trituramos con la batidora hasta que quede fino.
  2. Añadimos el tinto de verano, el azúcar y la ginebra, y removemos bien hasta que el azúcar se disuelve y todo esté bien mezclado.
  3. Rellenamos los moldes de polo unos 3/4 de su capacidad. Partimos el melocotón restante en finas rodajas y las colocamos en el interior del molde. Terminamos de rellenar el molde sin llegar tampoco hasta arriba del todo, pues tenemos que tener en cuenta que al congelarse crecerá un poco.
  4. Llevamos al congelador mínimo un par de horas. Transcurrido ese tiempo, colocamos los palitos y volvemos a dejar congelando al menos otras dos horas.
  5. Yo he preparado estos polos con la heladera instantánea Zoku, con lo que el proceso es mucho más rápido y en unos 6-7 minutos tengo los polos listos. Pero haciéndolo de la manera tradicional es necesario esperar un poco más.



Si os gusta también podéis ponerle otro tipo de fruta. En la red hay versiones para todos los gustos: con fresas, con frambuesas, con melón... Eso va en gustos, pero yo es que soy muy clasicona y me gusta la receta de toda la vida!

Espero que os gusten también a vosotros!
Besos!
Montes

lunes, 25 de agosto de 2014

Pink Lemonade (Limonada rosa)


De nuevo, como os prometí, una receta con los limones de protagonistas. De siempre la limonada ha sido una de mis bebidas preferidas. De pequeña tenía frecuentes problemas gastrointestinales y como aún no existía el Aquarius mi madre intentaba evitar que me deshidratara preparándome litros y litros de limonada alcalina. Y desde entonces, en vez de aborrecerla, desarrollé un ilimitado gusto por la limonada que ha llegado hasta nuestro días sin perder ni un poquito de intensidad.


De hecho, llegó un momento en que me preparara la limonada yo sola, sintiéndome una gran chef de seis años exprimiendo limones y añadiendo azúcar y sal sin la supervisión de ningún adulto... Quizás las cantidades añadidas no serían en puridad las que un médico hubiera aconsejado (ejem), pero en cualquier caso la limonada cumplió su misión y no me deshidraté. Que es lo importante. ¿No?



Y años después, tras pasar toda mi vida bebiendo limonada normal, descubro un nuevo tipo de limonada, que sabe a limón como mi limonada favorita pero con un toque diferente, además de tener un color rosa que la hace muy especial: es la pink lemonade de los americanos (limonada rosa para los mortales). Que no es más que la limonada normal a la que se le añade zumo de algún fruto rojo (grosellas, frambuesas, fresas o el que más nos guste) y que es lo que le aporta ese color tan llamativo.


En mi caso preparo la limonada rosa con zumo de grosellas frescas, porque me encanta el sabor ácido y tanto el limón como las grosellas son ácidas. Suavizamos luego ese ácido con un poco de dulce al gusto, o incluso si no os gustan las grosellas podemos sustituirlas por cualquier otro fruto rojo.





Pink Lemonade (Limonada rosa)


Ingredientes:

(Receta de Montes Ortiz. Para 1 litro de limonada)


  • Ralladura de 1 limón
  • 100 gr. de azúcar
  • 100 ml. de agua
  • 250 ml. de zumo de limón
  • 600 ml. de agua
  • 50 gr. de grosellas frescas
  • Hielo y rodajas de limón al gusto

Preparación:



  1. En un cazo ponemos el agua, el azúcar y la ralladura de limón. Calentamos a fuego medio, removiendo, hasta que el azúcar se haya disuelto. Retiramos del fuego y dejamos enfriar, mientras la ralladura se va infusionando. Cuando esté frío, lo colamos. Reservamos.
  2. Exprimimos los limones y añadimos el agua. Incorporamos el sirope y removemos bien.
  3. Ponemos las grosellas junto con dos o tres cucharadas de la limonada y lo trituramos bien con la batidora. Lo colamos para eliminar las pepitas, y lo añadimos al resto de limonada. Removemos bien.
  4. Vertemos la limonada en una jarra alta y añadimos hielo y rodajas de limón al gusto. Servimos inmediatamente.


Venga, que todavía estamos en agosto y aún hace calor. Así que vamos a aprovechar a preparar esta limonada y a refrescarnos de forma natural.

Espero que os guste!
Besos.
Montes

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