¿Qué es una olla de cocción lenta y para qué sirve?

jueves, 22 de enero de 2015



Los que me seguís en Instagram y en Facebook habéis podido ver estos días que he ido publicando fotos de mis primeros pinitos con el regalo que los Reyes Magos me trajeron este año. Muchos me han preguntado qué era ese aparato y para qué servía, así que me he decidido a escribir un post acerca de en qué consiste y cuáles son sus ventajas.



¿Qué es una Crock Pot o slow cooker?


Se trata de una olla de cocción lenta, conocida popularmente por el nombre de la marca más habitual: Crock Pot, aunque hay muchos modelos y fabricantes diferentes. En EE.UU. son tan normales como en España las ollas rápidas, y allí existe una larga tradición de recetas específicas para este tipo de ollas, pero aquí aún es difícil encontrarlas. Pocos establecimientos físicos las venden, así que es mucho más fácil comprarlas en Amazon, como hice yo.


Estas ollas en realidad son muy simples. Consisten únicamente en un recipiente cerámico que se introduce en un soporte metálico conectado a la corriente eléctrica con un termostato que proporciona un calor constante y a una temperatura continuada, que no suele superar los 90-100º, por lo que lógicamente los tiempos de cocinado se alargan considerablemente, llegando a alcanzar las 12, 15 o incluso 20 horas de cocción, dependiendo de los ingredientes y de la receta en cuestión. Eso hace que tanto las carnes, las verduras o sobre todo las legumbres cocinadas de esta manera adquieran sabores y texturas cuasi sublimes.


¿Cuándo y dónde surgió?


La Crock Pot fue desarrollada en EE.UU. en la década de los 60 por Irving Naxon, inspirado en el guiso del Sabbat que preparaba su abuela y que ésta cocinaba toda la noche a fuego lento en el horno. La empresa de Naxon, Naxon Utilities Corp., se dedicaba a la fabricación de lámparas solares y equipos de lavandería portátil, por lo que esa olla inicial pasó prácticamente desapercibida hasta que The Rival Company adquirió la Naxon Corp. en 1970 y comercializó la olla con el nombre de Crock Pot. (Fuente: Crockpotting).




Distintos tipos de ollas de cocción lenta o slow cooker


Aunque el funcionamiento es el mismo, en el mercado existen muchos tipos de ollas de cocción lenta. Las hay pequeñas, para 2-3 personas, medianas y grandes, de hasta 8-9 personas. La que yo he tengo y que veis arriba en la primera foto es de 5,7 litros y para unas 5-6 personas. Como somos cuatro en casa, una de menor tamaño se me quedaba pequeña, y además con esta capacidad y forma ovalada cabe perfectamente un pollo entero. También debo reconocer que me pudo la filosofía del "más vale que sobre..." Los precios también varían en función del tamaño, aunque no es un aparato excesivamente caro. Podemos encontrar una olla pequeña, de 2,5 litros, desde unos 35€. La mía, que como os comentaba, es de 5,7 litros, me costó 85€.

Todas estas ollas tienen tan sólo tres posiciones: 1 (low), 2 (high) y la opción de "mantener caliente" (warm). Hay modelos con programador y otros que no lo tienen. La mía sí lo tiene, pero he de reconocer que no es necesario, pues se puede conectar al enchufe un programador (digital o analógico) con el que podremos establecer tanto la hora de comienzo como de finalización de la cocción. En la mía puedo establecer la duración de ésta, pero cuando finaliza el tiempo marcado se pone automáticamente en la opción "mantener caliente". Según el fabricante no es recomendable mantener la máquina más de dos horas en esta posición, por lo que si preveo que no voy a estar presente para ese momento, conecto el programador al enchufe y lo pongo para que se desconecte cuando acabe el tiempo programado.

Otra duda que tuve al elegirla era sobre si escoger una con tapa de cristal o con tapa opaca, por eso de ver el interior mientras se está cocinando. Pero dado que tengo varias ollas normales con tapa de cristal y éste siempre termina empañado por el vapor producido por la cocción, finalmente opté por una de tapa opaca porque en general era la que más se ajustaba a lo que yo quería, independientemente de si podía o no entrever el guiso a través de la tapa.



Existen hasta modelos con wifi que se pueden encender, apagar, modificar la temperatura o consultar el tiempo restante de cocción tranquilamente desde cualquier lugar a través de una sencilla aplicación instalada en el teléfono móvil.


¿Cómo se cocina en una olla de cocción lenta?


En este tipo de ollas podemos preparar nuestras recetas de siempre, aunque hay que tener en cuenta algunas cosas. Por ejemplo, al no superarse la temperatura de ebullición del agua, apenas hay evaporación, por lo que la cantidad de líquido de las recetas deberá ser menor que en otras formas más rápidas de cocinar. O, curiosamente, el tiempo de cocinado de las verduras y vegetales en general es más largo que el de la carne, por lo que tendremos que tenerlo en cuenta también para estofados de carne con verduras.

Un dato importante a tener en cuenta cuando cocinemos legumbres en la slow cooker es que éstas contienen una toxina (Fitohemaglutinina) que sólo se elimina con una cocción durante varios minutos a altas temperaturas. Por tanto, si vamos a preparar legumbres, como estas ollas no superan el punto de ebullición, será necesario primero darlas un hervor durante varios minutos al fuego normal y luego pasarlas a la CrockPot para completar la cocción durante el tiempo necesario.

Como la preparación de cualquier plato en slow cooker nos va a llevar más horas de las habituales hasta ahora, es importante tener una buena planificación. Deberemos calcular el tiempo de preparado y de cocinado, incluso de reposado de algunas recetas. Pero una vez interiorizada esta premisa, lo demás es exactamente igual que la cocina habitual para nosotros hasta ahora.


Ventajas de cocinar en una olla de cocción lenta


Como ya os decía arriba, el cocinar a baja temperatura durante largos tiempos hace que obtengamos unos guisos con un sabor más concentrado, unas carnes de textura sedosa y unas legumbres que son pura mantequilla. Además las vitaminas y ciertos tipos de nutrientes se conservan mejor a bajas temperaturas.

Pero además, en contra de lo que en principio pueda parecer (y de lo que opinaba mi madre cuando le conté que iba a tener 8 horas unas alubias), una de las ventajas de este tipo de ollas es su bajo consumo eléctrico. En la temperatura baja (low) el coste generado no llega a los 0,70€ tras 24 horas continuadas de funcionamiento. Sensiblemente inferior al coste de cualquier placa vitrocerámica u horno convencional.




Y ahora que ya os he contado más o menos brevemente en qué consisten este tipo de ollas, espero poder ir subiendo alguna receta preparada con mi nuevo juguete, a ver qué os parece.

Besos!
Montes

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