Mi primera experiencia en un casting, o cómo descubrir un tongo!

martes, 12 de noviembre de 2013

Como muchos de vosotros ya sabréis, hace unos meses se inició el proceso de casting para un programa del canal de televisión Cuatro, dirigido por el gran maestro repostero Paco Torreblanca y con mentores del mismo nivel. Se trata de un concurso tipo Masterchef, pero exclusivamente de repostería, y se llamará Deja sitio para el postre. Por supuesto, al igual que todos, ví la publicidad en distintos medios, pero no hice demasiado caso, en primer lugar porque suelo huir de las cámaras en general (prefiero estar detrás), y en segundo lugar porque era leer los requisitos y entrarme una pereza...

Sin embargo, como también a muchos de vosotros os habrá pasado, mi costilla también vió la publicidad, y comenzó en mi casa una campaña de bombardeo del tipo "Pero no seas tonta, preséntate!" "Si no lo intentas nunca sabrás si puedes" "Nena, tu vales mucho", y ese tipo de cosas...

A pesar de tanta insistencia, me mantuve firme y no volví a acordarme de dicho programa hasta que, unas semanas más tarde, recibí un mail en el que una redactora de la productora del programa me mandaba información al respecto y me animaba a participar. Se me ocurrió comentarle la existencia de dicho mail a mi marido, con lo que conseguí que retomara su campaña y me hiciera dudar de mi firmeza. Total, que finalmente, medio para que se callara, medio porque ya me había picado el gusanillo, respondí al mail, y al día siguiente dicha redactora se puso en contacto conmigo para explicarme cómo iba a ser la cosa.

En resumen, de forma muy dicharachera y con quizás un exceso de entusiasmo, me explicó que se trataba de un concurso tipo Masterchef, que no iba a ser de convivencia, que las personas seleccionadas como concursantes finales pasarían un máximo de 2 meses asistiendo de lunes a viernes a clases y recibiendo formación de mano de los más prestigiosos reposteros del país, que se trataría como de un Master en pastelería, que los fines de semana podríamos pasarlos también en casa, salvo que por necesidades del rodaje o por determinadas promociones se tuviera que disponer también de sábados o domingos....

En fin, así a grandes rasgos parecía un proyecto interesante, así que me dejé convencer y envié todo lo que pedían: fotografía mía personal, fotografías de mis postres, un video elaborando una receta, y un cuestionario rellenado (en el que sólo faltaba que me preguntaran el grupo sanguíneo. Este cuestionario ya me empezó a molestar, porque muchas de las preguntas no tenían nada que ver con un programa de repostería y traspasaban la barrera de la vida íntima).

De todas formas debo reconocer que tampoco profundicé mucho más, en ningún momento se me ocurrió preguntarle más detalles sobre el funcionamiento y desarrollo del concurso. Como tampoco me veía con grandes posibilidades, no me importó demasiado. Además, era la primera vez que tenía contacto con algo relacionado con el mundo de la televisión (si exceptuamos asistir como público al Hablando se entiende la basca, con Jesús Vázquez, cuando yo tenía unos 12 tiernos añitos...), por lo que su funcionamiento me resulta completamente ajeno. Vale, sí, soy una ingenua, pero qué le voy a hacer. No voy a decir que estoy a la vuelta de todo cuando no es cierto, y menos que nada en este campo.

Finalmente la semana pasada dicha redactora volvió a ponerse en contacto conmigo para confirmarme mi participación en el casting ("Guay, nena, has superado esta fase, chachi, ya estás dentro del casting, yupiiiii!") que tras un cambio de fechas, se había trasladado a los días 11 y 12 de noviembre. Se nos pedía completa disponibilidad para ambos días, y si se superaba esa fase, sería necesario también tener disponibles los días 13, 14 y 15. Como aún me quedaba algún día de vacaciones, mi intención era presentarme el día 11, ver cómo estaba el patio y obrar en consecuencia.

Una de las cosas que más me llamó la atención esta última vez que hablé con la redactora, fue que me dijo que tuviera muy presente que la puesta en escena era lo más importante, que teníamos sólo tres minutos para presentar nuestro postre por lo que cuanto más memorable hiciera la presentación, mejor. Que si quería cantar o bailar, perfecto! ¿Perdón? ¿Cantar o bailar? ¿Esto es para el casting de Tu sí que vales o para un programa de repostería? Mis antiguos recelos volvieron de nuevo a aflorar, y temí que finalmente todo esto no fuera más que la preparación de un circo. Madre mía, si a mí los payasos dejaron de gustarme cuando tenía cinco años...

Cuando se lo comenté a mi amiga Ana, que para todas las cosas de la vida es mucho más sensata que yo, me dijo que en la tele en realidad lo que se buscan son perfiles de gente para que los espectadores se puedan indentificar con alguno de ellos: en todo concurso que se precie, independientemente de la temática, debe haber una guapa, un feo, un joven, un viejo, un gay, un incomprendido y un malo. A grandes rasgos, éstos son los perfiles que se buscan. Y ahí topaba yo con un problema, porque yo soy más de perfil seta, es decir: yo hago postres, si te gustan, bien, si no, bien también. Pero no esperes que haga nada más para conseguir que te gusten... Por tanto, como mi perfil seta no estaba entre los habituales, partíamos ya desde una posición de desventaja... Y justo este lunes, Maria Jesús, de Blog Appétit! escribía en su blog exactamente lo mismo, explicando los oscuros entresijos de la televisión. Ojalá lo hubiera leído el domingo, me hubiera ahorrado un tiempo que precisamente no me sobra...

Sin embargo me pasé todo el fin de semana planeando y preparando mi receta, pues se nos pedía que al primer casting lleváramos un postre hecho de casa. Pensando qué podría llevar que fuera original, con una presentación novedosa y que llamara la atención, pero sin tener que llegar al extremo de ponerme a cantar o a bailar para hacerlo destacar.

Finalmente, con todo preparado y metido en una maleta para poder terminarlo justo antes de que me tocara presentarlo, me fui el lunes prontito, acompañada por mi padre. Estábamos citados a las 8.45 en la Plaza de España (si, si, en la plaza, al aire libre, concretamente donde la fuente), y aunque llegué un poco antes allí me encontré a un nutrido grupo de personas que ya estaban esperando. Poco a poco fue llegando cada vez más gente, y al rato aparecieron los redactores de la productora, que nos fueron buscando cada uno a sus participantes para presentarse y explicarnos la "hoja de ruta". En ese momento nos dicen que teníamos que esperar a la presentadora, Raquel Sánchez Silva (que aún no había llegado) porque teníamos que grabar la entradilla del programa, y que después nos iríamos todos al hotel Mercure, en la plaza Santo Domingo, donde nos dividirían en grupos de mañana y tarde, para poder hacer las presentaciones de una forma ordenada. Hasta ahí todo razonable y correcto. 

Sin embargo la presentadora no llegó hasta casi las 10 de la mañana, y sin maquillar ni peinar del todo. Considerando que el que menos llevaba casi una hora y media esperando de pie en la plaza, cargando cada uno con el postre y demás cachivaches que cada uno llevara para su preparación, y con un frío y una humedad de c****** narices al estar en la sombra y al lado de una fuente, me pareció la primera falta de respeto a los que allí estábamos. Pero esto no había hecho nada más que empezar.

Después de la grabación de unas diez o doce tomas de la entradilla, un poco hartos de tanto repetir las ovaciones al final del "Deja sitio para el postre!" gritado por la presentadora, y sin sentir los pies, entumecidos por el frío y la humedad, finalmente nos encaminamos todos hacia el hotel indicado. Sin embargo, antes de llegar, observamos que en realidad se está formando una enorme cola que recorre la Gran Vía subiendo desde bastante antes del Teatro Lope de Vega, girando por la calle San Bernardo y recorriéndola entera hasta el hotel Mercure, al final de la misma. Algo sorprendidos porque eso no era lo inicialmente explicado, nos colocamos no obstante en la cola, esperando que sea temporal, hasta conseguir acceder todos al interior del hotel.

Sin embargo, empieza a pasar el tiempo y seguimos en la cola. De vez en cuando, algún redactor recorría la calle armado con un megáfono, nombrando a algún participante en concreo, quien salía de la cola ovacionado y se encaminaba al hotel, suponemos que para poder presentar su postre. Sigue pasando el tiempo, y la cola no avanza en absoluto. Siguen nombrando a participantes, pero ante las preguntas hechas por gente que comienza a impacientarse, la mayoría de los redactores nos ignoran totalmente, y los que acceden a atendernos no saben dar una respuesta fiable: que si en unos minutos se van a formar ya los grupos, que si en un poco más nos van a dar un número para acudir a una hora determinada... Nada concreto, todo suposiciones.

Mientras tanto el tiempo sigue corriendo. Una hora, dos horas, tres... La cola permanece inalterable. Los nervios no. Algunos empiezan a protestar de forma más ostentosa, produciéndose algún encontronazo con algún redactor con poca paciencia. Hay que tener también en cuenta que todos llevábamos preparado un postre, y que la mayoría contenía cremas, natas o ingredientes cuya conservación óptima había quedado atrás después de tantas horas sin refrigeración. Eso independientemente de que la estética también se pudiera haber visto perjudicada por ello...

Los pocos redactores que se atreven a recorrer la cola siguen sin poder concretar qué va a pasar a continuación. Por fin, tras tantas horas de permanecer esperando, comienzan a pedir que los que venimos de Madrid nos salgamos de la cola; nos juntan a todos y de manera visiblemente improvisada nos comentan que, como hay muchos participantes que vienen de fuera de Madrid, y la mayoría dependen de AVE, avión... para volver a sus casas, es lógico que se les dé prioridad a ellos, puesto que los de Madrid tenemos más facilidad para volver en otro momento... (claro, yo vivo a la vuelta de la esquina y en diez minutos estoy aquí). Total, que mejor nos fuéramos a casa y volviéramos al día siguiente a las 9 de la mañana. O-O ¿Pero no sabían de antemano los participantes que iba a haber y de dónde venía cada uno? Que yo sepa, la gente no podía pasar por allí y decir : "Hombre, mira, están haciendo aquí un casting, me voy a presentar". En ese momento me doy cuenta de que en realidad todo esto ya lo sabían desde un principio, pero que les interesaba tenernos allí de esa manera para hacer bulto y conseguir sus imágenes.

Ante esta falta de comprensión por el estado de los postres al día siguiente, falta de respeto por las personas que llevaban tanto tiempo esperando, y falta de consideración por la ilusión, el trabajo y el tiempo perdido, muchos protestan y se dirigen enojados a los redactores, recibiendo a cambio un simple encogimiento de hombros: si quieres, vuelve mañana. Si no quieres, no vuelvas. Simple. (Traducción: Me importa un pito tu ilusión, tu trabajo, tus ganas y tu postre de mierda: tengo un programa que sacar adelante y 300 personas pegándose por participar en él; si tu no quieres, habrá otro que sí quiera).

Indignada ante esta actitud,  me vuelvo a mi casa, donde descubro que a esas alturas la crema inglesa y la crema de mascarpone que llevaba mi postre hace ya tiempo que dejaron de ser salubres, por lo que, con gran dolor de mi corazón, tengo que tirarlo todo a la basura. Escribo mi estado de ánimo en Facebook, y entre otras muestras de ánimo y cariño, Carmen me habla de un post de Dani, de El Monstruo de las Galletas, y tras leerlo me quedo aún más alucinada. La verdad es que ni siquiera me había parado a pensar en qué pasaría en esos meses de grabación del programa, en caso de que finalmente resultara elegida. Pero parece ser que, a pesar de que los participantes que tuvieran trabajo tendrían que abandonarlo durante ese tiempo para dedicarse exclusivamente el programa, con la consiguiente pérdida de ingresos, la Productora no contemplaba el abono de ningún tipo de compensación o pago. Ni siquiera por derechos de imagen, puesto que al firmar el contrato se los estás cediendo. Parece ser que entienden que la formación recibida en ese tiempo es pago suficiente, y que además los concursantes deberían estar agradecidos de que no se les cobre nada por tener la suerte de participar. Y yo que pensaba que la esclavitud se había abolido hace siglos.... Total, que se supone que debes dar hasta dos meses de tu tiempo, a una empresa que va a obtener beneficios (publicidad, patrocinadores...) de ello, sin recibir nada a cambio, más que la manutención y esa formación? Disculpen, señores de Cuatro y de Magnolia TV, pero el recibo de la hipoteca me seguirá viniendo esos meses, y el banco no me acepta la ilusión como forma de pago. Mis hijas tendrán que seguir comiendo, y yendo al colegio, y mi coche seguirá necesitando gasolina para los desplazamientos. Es hasta problable que este invierno haga frío y que me vea obligada a poner la calefacción, caprichosa que es una. Se supone que debo pagar todo esto de mis ahorros, porque mientras trabajo para ustedes, no voy a tener absolutamente ningún ingreso? ¿Les van a decir eso también a los mentores del programa, al Sr. Torreblanca, a la presentadora? ¿O a ellos sí les van a pagar? Porque presentadores puede haber muchos, pero un concurso sin concursantes perdería mucho como programa....

La sensación final que he tenido es que las personas que nos hemos presentado no somos más que mercancía, material abundante y desechable, fácilmente sustituible, y del que se puede disponer en función de las necesidades concretas de un momento determinado. Sí, soy una ingenua. Diréis que debería haberlo sabido, que la televisión no es más que una caja de basura, que las personas no cuentan sino que son los intereses económicos y las audiencias las que mueven el cotarro. Pero qué queréis, prefiero no ser así. Cuando estudiaba filosofía siempre fui más de Rousseau ("El hombre es bueno por naturaleza") que de Hobbes ("El hombre es un lobo para el hombre"). No quiero ser una cínica, no quiero ver lo peor de la gente en todas partes. Aunque visto lo visto, por pura cuestión de supervivencia quizás debiera ser algo más cauta. En cualquier caso, como experiencia me ha enseñado a quedarme donde estoy, continuar con mi trabajo, con mis postres caseros, sin más aspiraciones que las de seguir divirtiéndome probando recetas nuevas, como hasta ahora, y contándolas después aquí, en el blog.

Después de toda esta parrafada (felicito a los que aún sigáis leyendo a estas alturas), sólo me queda desear mucha suerte a los que finalmente pasen el casting y resulten concursantes, y que la maquinaria de la televisión no les haga demasiado daño. A mí, desde luego, no me vuelven a ver el pelo en algo así.

Besos a todos.
Montes

Editado el 13 de noviembre: Además de los posts de Mª Jesús y de Dani, otras blogueras han contado su experiencia: Diario de un trapo y  Ana María de Cuestión de ideas. Leedlo porque sobre todo Ana María pudo finalmente entrar a presentar su postre, y cuenta el penoso trato que recibió. Está claro que lo último que importaba era el postre que llevábamos...

Seis recetas con ingredientes de otoño

lunes, 11 de noviembre de 2013


Es increíble como una vez pasado Halloween la mayoría de los blogs han entrado ya en fase pre-navideña. A donde quiera que mire, veo Papás Noeles, renos, bolas de Navidad... Soy la primera a la que la Navidad la encanta, y estoy deseando empezar a preparar un montón de recetas ricas típicamente navideñas, pero también es cierto que en realidad aún estamos en otoño, y el otoño es una estación digna de ser disfrutada plenamente. 

Creo que todas las estaciones tienen su encanto. Me gusta el invierno porque con el frío de la calle da gusto estar en casa con la familia, disfrutando del calor del hogar. Me gusta la primavera por el renacer que supone, el color y el olor de las flores, la vuelta del buen tiempo... Me gusta el verano porque es sinónimo de días largos, calorcito, vacaciones... Pero a menudo nos olvidamos del otoño, cuando una vez que hemos pasado el verano no sé a vosotros, pero a mí me encanta ver cómo los días se vuelven más frescos, el color del aire se pone más dorado, las hojas de los árboles comienzan a cambiar de color y a alfombrar las calles y los parques... Y hay que tener en cuenta también esos estupendos ingredientes que el otoño nos trae y con los que se pueden preparar deliciosas recetas.

Lo que hoy os traigo es una selección de recetas preparadas con ingredientes otoñales, que podemos preparar es una de esas tardes en las que el incipiente frío nos hace querer encender el horno.


1. Bizcocho al jarabe de arce.


Yolanda, de Pincholos
Me encanta el sabor que le da el jarabe de arce a los bizcochos, y veo que a Yolanda le pasa exactamente lo mismo. También a ella le recuerda al otoño, a la lluvia y a los días en casa horneando. Además lo explica fenomenal, con un paso a paso estupendo.


2. Tarta de castaña con chocolate a la naranja


Fani - Puntodenieve

Creo que una de las cosas que más intensamente nos recuerda que el frío viene para quedarse es el olor de las castañas asadas. Cuando empiezan a instalar los puestos de castañas significa que la cosa es seria y el verano quedó definitivamente atrás. Así que qué mejor manera de aprovecharlas con esta receta que nos trae Fani, que además lleva chocolate a la naranja. Una delicia!


3. Barritas dulces de calabaza.


Plato y Postre

Otro ingrediente que nos recuerda inmediatamente al otoño son las calabazas. Al margen de las clásicas calabazas halloweeneras, se trata de una hortaliza que por su sabor dulce es estupenda para preparar unos postres riquísimos. Y las originales barritas del blog Plato y Postre son ideales para aprovechar ese dulzor y tomar un postre sano y delicioso.


4. Flan de castañas


Carmen, de Mi Cocina

Carmen también aprovecha las castañas de esta temporada para hacer este fácil y riquísimo flan de castañas. No he probado nunca las castañas en flan, pero desde luego, después de ver la pinta que tiene éste, creo que es algo que tengo que solucionar ya!


5. Bizcocho de calabaza


Eloisa, de Harina y Huevo
Otra forma de emplear la calabaza es hacer un rico bizcocho como el que nos trae Eloisa. Desde luego tiene una pinta deliciosa, ideal para tomar con un café bien calentito en una fresca tarde de otoño.


6. Muffins de calabaza y pipas de girasol.

Manzana&Canela

Por supuesto, yo también he sido incapaz de resistirme este año a preparar algo con calabaza, y el resultado fueron estos increíbles muffins, que se preparan en un pispás y dejan la casa llena de un delicioso aroma dulce a canela y jengibre. ¿Os animáis a prepararlos también?

Estas son sólo algunas de las muchas recetas que se pueden encontrar para aprovechar los ingredientes otoñales. Si queréis encontrar más, podéis visitar la sección de Cocina de Red Facilísimo

Y vosotr@s, ¿cuál es vuestra receta de otoño favorita?

Besos!
Montes


Sirope de cacao y Guinness

jueves, 7 de noviembre de 2013


Madre mía. Creo que he encontrado mi perdición! Creo que no hay receta más fácil, más rápida, y con más posibilidades que la que traigo hoy!

Todo empezó por aprovechar la cerveza que me quedó después de hacer la Guinnes Layer Cake para el cumpleaños de mi amiga Cristina. Una lata de cerveza caliente abierta no tiene muchas salidas, a no ser que le busques alguna dulce... Y cómo no, de nuevo Pinterest ha sido otra vez fuente de inspiración.

A través de Pinterest, encontré el blog de Kevin, Closet Cooking, y en él esta maravillosa receta de sirope de chocolate y cerveza negra. Quizás a priori puede resultar un poco raro un sirope de cerveza negra, pero si habéis probado la combinación de chocolate y cerveza negra, entenderéis que la cerveza lo que hace es precisamente potenciar el sabor del chocolate y hacerlo más intenso.


Las posibilidades de este sirope son casi infinitas: podemos preparar unos batidos increíbles, o utilizarlo para cremas o buttercream (me estoy imaginando un SMBC con este sirope que debe estar de muerte), o para verterlo sobre unos cupcakes o ponerlo dentro como relleno... O simplemente comérselo a cucharadas! Está realmente delicioso y es muy sencillo de preparar.




Sirope de cacao y Guinness


Ingredientes:



  • 1 taza de Guinness o cualquier otra cerveza negra
  • 2 tazas de azúcar
  • 1 taza de cacao en polvo sin azúcar
  • 1 cucharadita (tsp) de vainilla en pasta o extracto de vainilla
  • 1 pizca de sal

Preparación:



  1. En un cazo ponemos todos los ingredientes, y llevamos a ebullición, removiendo para que los ingredientes se mezclen bien. Cuando comience a hervir, bajamos el fuego y lo dejamos hervir durante unos 5-10 minutos.
  2. Vertemos en los recipientes elegidos y dejamos enfriar.
  3. Se conserva en perfecto estado durante meses, en la nevera.




No me digáis que no os apetecería ahora mismo un rico batido preparado en dos segundos con este sirope?

Un beso!
Montes

Guinness Layer Cake. Tarta de cerveza negra.

lunes, 4 de noviembre de 2013


Este fin de semana hemos celebrado el cumpleaños de mi amiga Cristina. El cumpleaños en sí fue el pasado 15 de octubre, pero entre unas cosas y otras, hasta ahora no hemos podido celebrarlo. 


Por esta vez, y sólo por ser su cumpleaños (que no sirva de precedente) la dejé elegir la tarta. Bueno, en realidad le día dos opciones: tarta de calabaza o tarta de chocolate. Pero, cómo no, ganó el chocolate por goleada. Es mi sino. Me persigue el chocolate. Qué le voy a hacer, os juro que no es culpa mía...


Además llevaba ya bastante tiempo queriendo preparar la tarta Guinness, así que aproveché la ocasión y dejé creer a Cristina que había sido ella la que había elegido el postre. 


Guinness Layer Cake

(Receta adaptada de Nigella Lawson. Cantidades para un molde de 22 cm. de diámetro. Yo utilicé un molde de 15 cm. y me sobró masa para 12 cupcakes)


Ingredientes:

  • 250 ml. de cerveza Guinness
  • 250 gr. de mantequilla sin sal
  • 75 gr. de cacao en polvo sin azúcar
  • 400 gr. de azúcar
  • 1 yogur griego
  • 2 huevos L
  • 1 cucharada de vainilla en pasta o extracto de vainilla
  • 275 gr. de harina
  • 2 1/2 cucharaditas (tsp) de bicarbonato

Preparación:


  1. Precalentamos el horno a 180º, calor arriba y abajo sin ventilador. Engrasamos el molde elegido y reservamos.
  2. Tamizamos la harina y el bicarbonato. Reservamos.
  3. En un cazo, ponemos la cerveza y la mantequilla, cortada a trozos. Calentamos hasta que la mantequilla se haya disuelto.
  4. Añadimos el cacao y el azúcar y removemos hasta que quede totalmente mezclado. Retiramos del fuego.
  5. En el bol de la batidora batimos a velocidad alta los huevos con la vainilla y el yogur, y cuando esté mezclado, bajamos la velocidad pero sin dejar de batir incorporamos poco a poco la mezcla de cerveza.
  6. Por último, añadimos la harina y el bicarbonato y mezclamos lo justo hasta que esté integrado.
  7. Vertemos la mezcla en el molde y horneamos durante unos 50 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo, éste salga limpio.
  8. Cuando esté hecho, sacamos del horno y dejamos atemperar dentro del molde durante unos 5 minutos. Luego desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Crema de queso para el relleno y la cobertura:


  • 300 gr. de queso crema, tipo Philadelphia.
  • 150 gr. de azúcar glas o icing sugar.
  • 200 ml. de nata para montar (mín. 35% M.G.)
  • 1/8 cucharadita de cremor tártaro (no es esencial, es sólo para hacer de estabilizante de la nata y ayudarnos a que no se baje)
  • Batimos el queso un poco, hasta que esté cremoso. Añadimos el azúcar glas y batimos hasta que esté integrado. Agregamos la nata, muy fría, y el cremor tártaro, y lo batimos todo a velocidad alta hasta que monte, con cuidado de no pasarnos. Nos quedará una crema con una consistencia increíble, y un sabor suave y delicioso.




Pero bueno, además de esta receta, hoy, 4 de noviembre, es el día en el que tengo que publicar el resultado del Concurso de mi Primer CumpleBlog! Imagino que estaréis todos deseando saber qué receta es la que ha sido la más votada por los demás participantes, verdad?



Y la receta ganadora es....


El bizcocho de chocolate y calabazas con nata, de Lola, de Frambuesa y Caramelo.

Enhorabuena, Lola! Tu receta ha sido la más votada por los demás participantes! No ha sido necesario que yo interviniera, jajaja! Me pondré en contacto contigo para concretar la manera de hacerte llegar el premio.

Y enhorabuena también a todos los demás participantes, todas las recetas eran geniales, y con vuestro permiso me las llevo a mi agenda de próximos proyectos. Muchísimas gracias por participar, y espero veros de nuevo a todos en el próximo concurso!


Halloween Apam (magdalenas de Halloween al vapor)

jueves, 31 de octubre de 2013


Hace tiempo, cuando vi en el blog de Sandra su receta de magdalenas al vapor, decidí que tenía que hacerlas. Me parecieron cuquísimas, con esos lunarcitos, tan monas... Pero qué os voy a contar que no sepáis: quién no ha visto una receta, se ha propuesto prepararla, y luego ha visto otra, y otra, y unas cuantas más.... En fin, que acabas con una lista de "recetas para hacer" interminable, y no hay tiempo disponible con una sola vida para hacerlas todas.


Sin embargo, hace unos días las chicas de MEUG publicaron también unas magdalenas de violeta al vapor, lo que definitivamente me hizo retomar mis ganas de probar a hacer estas magdalenas tan peculiares.


Miriam comentaba las posibilidades de esa masa tan blanca y fluida, con la que se podía dibujar casi como si fuera glasa. Por lo que decidí probar con unas calabacitas halloweeneras, dada la próximidad de esta fiesta. Pues a pesar de que no me siento muy indentificada con ella (sigo pensando que es una tradición ajena a nosotros que nos están metiendo con calzador por fines puramente comerciales), hay que reconocer que en materia de decoración para postres da mucho juego.


Debo confesar que la preparación de estas magdalenas ha sido de lo más entretenido. La masa no lleva ningún tipo de grasa, ni mantequilla ni aceite, y el color blanquecino se lo aporta el batido de los huevos con el azúcar, lo que hace que blanqueen. 

Para conseguir los colores, simplemente separé dos pequeñas porciones de masa, y una la teñí de negro y la otra de naranja con colorantes en gel. Introduje las mezclas coloreadas cada una en una manga pastelera con una boquilla del número 3, y a pintar! 

Para hacerlas yo he utilizado la Thermomix con el accesorio Varoma, pero si tenéis una vaporera o una cazuela para cocinar al vapor, también se puede hacer, siguiendo los mismos pasos.


Magdalenas al vapor

(Receta adaptada de La Receta de la Felicidad. Cantidades para unas 10-12 unidades)


Ingredientes:

  • 3 huevos
  • 200 gr. de azúcar
  • 150 ml. de leche
  • 300 gr. de harina
  • 3 cucharaditas de levadura en polvo
  • 1 cucharadita de vainilla en pasta o de extracto de vainilla
  • Mermelada de fresa para el relleno (opcional)


Preparación:

  1. Tamizamos la harina junto con la levadura. Reservamos.
  2. En el bol de la batidora, batimos a velocidad alta los huevos con el azúcar hasta que tripliquen su volumen y blanqueen.
  3. Diluimos la vainilla en la leche. Añadimos la leche y la mezcla de harina y levadura, y mezclamos hasta que esté todo integrado.
  4. Separamos dos pequeñas partes de masa, y una la teñimos de negro y otra de naranja (para conseguir el naranja mezclé a ojo un poco de Red red y de Golden yellow, ambos de Wilton). Metemos cada color en una manga pastelera con la boquilla del número 3.
  5. Ponemos las cápsulas dentro de un molde de silicona o metálico (yo usé ramequines) para evitar que con el vapor se mojen y se nos echen a perder.
  6. Rellenamos las cápsulas con la masa blanca hasta 1/3  de su capacidad. Ponemos una cucharada generosa de mermelada, y volvemos a poner más masa, hasta llegar a los 2/3 de la capacidad total de la cápsula.
  7. Con las masa de colores, vamos dibujando las calabacitas con el diseño que queramos.
  8. En la Thermomix, ponemos 1/2 litro de agua en el vaso y programamos 25 minutos, temperatura Varoma, velocidad 1. Mientras se calienta el agua, colocamos las cápsulas dentro del recipiente Varoma, pero aún no lo ponemos sobre la Thermomix.
  9. Cuando hayan pasado los 10 primeros minutos, colocamos el Varoma sobre la Thermomix, y lo dejamos los 15 minutos restantes. Una vez transcurrido el tiempo, sacamos del Varoma (con cuidado porque el vapor quema) y dejamos enfriar sobre una rejilla. 
  10. Tendremos que repetir el proceso varias veces hasta terminar con todas las magdalenas. A mí sólo me cabían tres en cada vez...




NOTAS:

  • Son unas magdalenas diferentes, más sositas de lo que estamos acostumbrados. Recomiendo que seáis generosos con el relleno de mermelada, porque si no, para mi gusto, quedan un poco secas.
  • Si tenéis la posibilidad de prepararlas en tandas más grandes, mejor, porque una vez preparada, la masa comienza a fermentar, generándose burbujas de aire en su interior. Por tanto, las primeras que preparemos nos quedarán más lisitas, pero a la segunda y sucesivas tandas se les formarán cráteres en la superficie, al reventar algunas de esas burbujas de aire. Y si esa burbuja revienta en el centro de la cara de una calabacita, no va a quedar muy bonito... (bueno, salvo que digamos que es una calabaza-zombie, jajaja).
  • La masa no deja de ser una mezcla de harina y elementos húmedos, por lo que, aunque parezca muy fluida, es posible que queden pequeños pegotitos de harina que atasque las boquillas. Si os pasa esto, o bien limpiais la boquilla con agua cada vez que se os atasque, o bien colocáis la masa directamente sin boquilla, simplemente haciendo un pequeño corte en la punta de la manga pastelera. Para dibujos grandes, que no requieren demasiada precisión, será suficiente.
  • Para dibujar los ojitos de las calabazas, simplemente mojamos un palillo en la masa blanca y con esa masa hacemos los ojos.
  • No se conservan demasiado bien de un día para otro. Están buenas en el momento de hacerlas, pero al día siguiente se me habían quedado gomosas por fuera y un poco resecas por dentro. 
  • Definitivamente, son divertidas de hacer y quedan muy vistosas, pero en cuanto a degustación se refiere no son las más ricas de las que he hecho hasta ahora. 

Si os animáis a prepararlas, contadme vuestra experiencia, a ver qué tal os salen a vosotros!

Muchos besos!
Montes

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