La receta de hoy es de esas que no tiene más que ventajas. Por un lado, es una manera perfecta de aprovechar esos plátanos demasiado maduros que rondan por el frutero (los que nuestras madres nos decían que "porque estén un poco negros no es que estén malos, es que están maduritos"). Por otro lado, son tan fáciles de hacer que no da nada de pereza ponerse al lío. Vamos a triturar todo junto y hornear. Además estas galletas no llevan azúcar añadido, solamente llevan el azúcar naturalmente presente en los plátanos. Por eso son perfectas para preparar con los peques de la casa y que puedan comérselas sabiendo que son más saludables que las galletas industriales. Y si todo esto no fuera suficiente, la última ventaja es que están buenísimas y no durarán ni un suspirín!





